El procurador Mañueco será el candidato a presidir Castilla y León tras el sí de Vox, pendiente de Moreno Bonilla
Vox sigue al mando del barco. Aquí y en Murcia, como se suele decir. Blanco y en botella el acuerdo entre los dos partidos de extrema derecha y derecha extrema que, según afirman los ultras de Carlos Pollán, reproducirá los términos de los que se han firmado en las comunidades vecinas de Extremadura y Aragón —también de rodillas ante la «prioridad nacional»—, Castilla y León sigue sin saber la fecha del pleno en el que se votará al procurador Mañueco para presidir, de nuevo, el Gobierno autonómico. El pacto está cantado y asegurado, pero los intereses de los castellanos y las leonesas tendrán que esperar a que el timonel Abascal confirme que lo suyo va bien.
El presidente de las Cortes, Francisco Vázquez, oficializaba este mediodía a su jefe, el procurador Alfonso Fernández Mañueco, como candidato a presidir la Junta tras la simulada «ronda de consultas» —en términos castellanos «paripé»— que ha escenificado estos días con los portavoces de los partidos políticos con representación en la Cámara.
Por allí han pasado en representación de Soria ¡Ya!, Ángel Ceña; Pedro Pascual, de Por Ávila; Alicia Gallego, que es portavoz de la Unión del Pueblo Leonés; y, cerrando la primera ronda, la novia, es decir, Carlos Pollán, portavoz de VOX. Vázquez ha concluido en la mañana de este jueves haciéndose la foto con el portavoz del PSOE, Carlos Martínez, y finalmente con el novio del matrimonio, es decir, la portavoz del PP, Leticia García.
La prioridad nacional en la comunidad tendrá que esperar a lo que pase en Andalucía
La fotografía que ilustra este artículo, tomada esta misma mañana y compartida por el PSOE, muestra a Vázquez, el presidente de las Cortes colocado allí por el PP, y el portavoz socialista, Carlos Martínez, en actitud de «qué me estás contando», como si ellos mismos, en esa imagen, quisieran dejar claro que salidas al acuerdo predestinado de las derechas que dieron las urnas hay ninguna, de modo que la llamada «ronda de contactos» era más que prescindible, como siempre.
La foto, el tiempo perdido, lo obligatorio y el entretenimiento para los medios de comunicación, mientras a oscuras, en la retaguardia, se negocian las vergüenzas que permitirán a Feijóo y Abascal compartir el poder también en esta comunidad autónoma, y poco más.
Martínez habla del “peaje” que pagará la ciudadanía de la Comunidad para que Mañueco vuelva a ser presidente ya que su futuro socio “no da nada gratis”, y eso es más que evidente, además de lo que el secretario general del PSOE, que fuera candidato en marzo, califica de «letra pequeña” del futuro acuerdo entre Mañueco y la extrema derecha, que no sabremos hasta después de las elecciones andaluzas, pero podemos fácilmente imaginar.
El soriano añade el “ocultismo” de ese pacto y el retraso que supone para el arranque de la legislatura, recordando que el último pleno ordinario se celebró en diciembre (cinco meses ya, todo lo que llevamos de 2026) y que, al ritmo que lleva Mañueco, no habrá otro hasta pasados nueve meses. Conclusión, dice, «parálisis institucional», que dicho así puede parecer una frase hecha, pero afecta a la gente de estas tierras, ya de por sí asoladas.
Pero, respondámonos a esta pregunta: ¿Qué le importa al procurador Mañueco?

