MARÍA JOSÉ PINTOR – SALAMANCA
Empezamos una precampaña en Castilla y León que aportará poco a la ciudadanía y amenaza con terminar con unas elecciones en marzo que den la victoria al actual presidente de la comunidad, Alfonso Fernández Mañueco, con la ultraderecha de nuevo en el poder.
Una página aún no escrita, afortunadamente —como debe ser en democracia—, pero con graves riesgos de que, como decía la canción de Rocío Jurado (como si conociera al tipo) Castilla y León vuelva a estar en manos de Mañueco: “Es un gran necio, un estúpido engreído, egoísta y caprichoso, un payaso vanidoso, inconsciente y presumido, falso, rencoroso, que no tiene corazón”.
Dice el saber popular por estas tierras que en Castilla y León da igual si se presentara una escoba por el PP, que ganaría. Y puede ser. Pero Luis Tudanca, defenestrado por Ferraz como candidato en favor del alcalde de Soria, Carlos Martínez Minguez, ganó a Mañueco, aunque no pudo gobernar por la alianza del popular con Ciudadanos… para, eso sí, darle la patada a Francisco Igea dos años después sin previo aviso, convocar elecciones y llevar a la ultraderecha a un gobierno por primera vez en España.
Nada le pasa factura al PP ni a Mañueco; ni por supuesto ser el primer mandatario, perdiendo elecciones, en llevar a Vox al Gobierno de Castilla y León
Nada de esto le pasa factura al PP ni a Mañueco. Ni que arroparan al alcalde de Ponferrada en su acoso a Nevenka, ni que pusiera a su guarda pretoriana de la Policía Local cuando era alcalde de Salamanca para custodiar el medallón de Franco y no cumplir con la Ley de Memoria Histórica. Ni, por supuesto, ser el primer mandatario, perdiendo elecciones, en llevar a Vox al Gobierno de Castilla y León.
No hubo juez que se atreviera a imputar a Mañueco por la supuesta financiación ilegal del Partido Popular ni los pactos con el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, encarcelado por el saqueo de sociedades públicas
Tampoco hubo juez que se atreviera a imputar a Mañueco por el caso de la supuesta financiación ilegal del partido para disponer de fondos con los que llegar a presidir el partido y así poder ser candidato a la Junta de Castilla y León.
Por no hablar del caso Lezo, cuando pactó con la mujer del condenado por corrupción expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, encarcelado por el saqueo de sociedades públicas, que aseguró en una conversación grabada por la guardia civil (UCO) a mediados de 2016, que el alcalde de Salamanca, Mañueco, también del PP y conocido suyo, le iba a conceder cuatro guarderías para su mujer Lourdes y su nuevo negocio de centros infantiles.
Lourdes Cavero tenía como socia a Carmen Pazos, gerente de «Mis Pollitos» de Salamanca. Así lo aseguraron los diarios El Español y El País, y posteriormente varios medios de comunicación nacionales, regionales y locales, pero Mañueco no fue condenado porque al ser detenido González aún no se había desarrollado la operación.
El maltrato que el presidente de Castilla y León da a las mujeres de su partido, a quienes utiliza y cosas peores, para luego darles la patada cuando no le interesan, tampoco pasa factura a Mañueco. Es el responsable de que dos de sus víctimas: la exconsejera y expresidenta de las Cortes, Silvia Clemente (uno de los perfiles más potentes que ha tenido en política esta comunidad) y la exdiputada provincial por Salamanca, Chabela de la Torre, hayan fundado su propio partido: Nueve Castilla y León.
Ese hombre que jamás ha leído a un clásico, que necesitó ayuda para acabar la carrera de Derecho durante casi una década, que no va al teatro si no es gratis por ser quien es y que compra a la prensa con dinero de las y los contribuyentes
Los casos de corrupción del PP, como la Perla Negra o la Trama Eólica, o que la Fiscalía pidiera que se investigara la responsabilidad de Mañueco en la pésima gestión de los incendios de este verano, tampoco parecen hacer reaccionar a un electorado muy envejecido que aplaude que en cada plaza del pueblo haya baile para mayores los domingos, como si la apuesta por la longevidad tuviera algo que ver con estas iniciativas rancias que definen al personaje.
Pues ese hombre que jamás ha leído a un clásico, que necesitó ayuda para acabar la carrera de Derecho durante casi una década, que no va al teatro si no es gratis por ser quien es y que compra a la prensa con publicidad institucional y dinero de las y los contribuyentes, puede que vuelva a mal gobernar en Castilla y León.
Ante la falta de interés de los medios nacionales por estas tierras y la entrega casi absoluta de los medios locales y regionales a la publicidad institucional, periodistas, medios y oposición estamos a tiempo de visibilizar la verdad
El salto a Madrid del líder de Podemos en Castilla y León, Pablo Fernández, que deja las Cortes, tampoco ayudará a la izquierda a derrocar a un Mañueco que también se libra -por esas decisiones de Ferraz cuando mandaba Santos Cerdán- de la parlamentaria socialista más peleona y mediática, Ana Sánchez, quien hasta el desembarco del equipo de Martínez Mínguez era la secretaria de organización del PSOE en Castilla y León.
Pablo y Ana, potenciales en redes y discursos, dejan el camino libre de buenos oradores y visibilidad para contar las miserias de Mañueco en el momento que más falta hace. Mientras, con una oposición debilitada, Mañueco se permite hacer peinetas en las propias Cortes de Castilla y León.
La falta de interés de los medios nacionales por estas tierras y la entrega casi absoluta de los medios locales y regionales a la publicidad institucional que les da el PP hacen muy difícil que la verdad se sepa.
Pero periodistas, medios y oposición estamos a tiempo de visibilizar la verdad.


Muy ajustada a la verdad. Gracias