ALMA TRABAJOS – BARCELONA
Mi primer trabajo como periodista fue en la Cadena SER, en Valladolid. Allí hice las prácticas de periodismo. Y luego en Radio Nacional de España. Y en El Mundo. Parece que en Valladolid me crecí frente a la cámara, o eso me decían. Aprendí el lenguaje del directo, la presión de los cierres, la necesidad de convertir información compleja en mensajes claros.
Así que sí, he hecho prensa, radio y televisión y, sin embargo, no he terminado de encontrar un hueco estable en Castilla y León. Esa precariedad, con el tiempo, empezó a afectarme más allá. Siempre he sido una persona con poca autoestima, y cuando el reconocimiento profesional no llega de forma clara, una empieza a preguntarse si el problema es estructural… o personal.
A Barcelona me llevó la oferta de un puesto de coordinadora en Informativos Telecinco y Noticias Cuatro. El impacto de esa oferta fue enorme. No era solo un contrato estable y jornada completa. Era confianza. Era responsabilidad. Era alguien diciendo, con hechos, que estaba preparada.
Mi historia no es una excepción. Es parte de un fenómeno estructural: profesionales formados en Castilla y León que buscan fuera la consolidación que no encuentran dentro
En Catalunya me sentí valorada como nunca. Coordinaba equipos, organizaba contenidos, tomaba decisiones editoriales. Mi criterio importaba. Durante años fui feliz profesionalmente y espero haber hecho felices a todas mis compañeras igual que hicieron ellas, y ellos, conmigo. Hoy sigo en Catalunya. Pero ahora preparándome para opositar. Las dudas regresan, claro. Pero ya no son las mismas. Porque ahora sé que la falta de estabilidad en Castilla y León no era una medida de mi valía.
Mi historia no es una excepción. Es parte de un fenómeno estructural: profesionales formados en Castilla y León que buscan fuera la consolidación que no encuentran dentro. Y esa pérdida no es solo demográfica; es también simbólica.
Pero si algo he aprendido trabajando en medios nacionales es el enorme valor del periodismo local y regional. Año tras año, las fuentes del periodismo de Castilla y León siguen siendo imprescindibles para entender lo que ocurre en cada territorio. Son rigurosas, generosas, comprometidas. Muchas veces con menos recursos, menos visibilidad y menos reconocimiento del que merecen.
El debate (si lo hay, porque puede pasar que nadie quiera hablar de ello), no está en cómo evitar que nos vayamos, sino en cómo dignificar y fortalecer lo que ya existe
Desde mi experiencia y ahora desde la distancia: el periodismo que se hace en Castilla y León es admirable. Teniendo que hacer en mi ahora tierra, Catalunya, noticias sensibles o locales, he vuelto a sentir cuánta falta hacemos. Porque si yo he podido ejercer el periodismo en redacciones nacionales ha sido, en parte, gracias a la solidez y el compromiso de quienes siguen contando lo que ocurre sobre el terreno.
El debate (si lo hay, porque puede pasar que nadie quiera hablar de ello), no está en cómo evitar que nos vayamos, sino en cómo dignificar y fortalecer lo que ya existe. Cómo reconocer a quienes, pese a todo, siguen informando desde aquí.
Yo me fui buscando estabilidad y encontré reconocimiento fuera de mi comunidad. Pero nunca he dejado de admirar el trabajo de quienes continúan ejerciendo el periodismo en Castilla y León, a veces con más dificultades y menos focos.
Tal vez el primer paso para frenar el éxodo sea ese: reconocer el valor que siempre ha estado ahí.


Hola, en mi caso, no pude estudiar periodismo, pues solo se imoartia en Salamanca, Adenñas circunstancias personales y la falta de constancia me impidieron progresar en mi pasión. A pesar de ello, me considero un afortunado y doy gracias a la Vida que me ha dado tanto…. como decía aquella canción.. Un saludo feminista de un hombre de corazón. Feliz día de la mujer!!!, y adelante con tus sueños.