Los mamporreros

Los mamporreros

MARÍA MOLA – BURGOS

Hace años que se introdujo en un ya decadente escenario mediático —por la crisis que los medios como empresas llevan experimentando desde hace tiempo y la de las condiciones de los periodistas, lamentables desde hace décadas— la figura del agitador.

Son personajes que se dedican de forma profesional y por deporte a provocar a los cargos públicos que, unilateralmente, han declarado enemigos de esta nuestra España (esa que es una, grande y libre), al tiempo que obstaculizan y ridiculizan la labor de quienes sí son periodistas dispuestos —oye, qué cosas— a hacer periodismo.

La dinámica es harto sofisticada: escupir barbaridades e insultos hasta que el cargo de turno pierde los papeles y reacciona de modo adverso, pero, en todo caso, con mucha más contención de la que merece el acosador.

Cuando han coronado su meta, miran a cámara, o a móvil del amiguete, para denunciar ser privados de libertad de expresión y la falta de democracia. 

Cuando han coronado su meta, miran a cámara o al móvil del amiguete para denunciar ser privados de libertad de expresión y la falta de democracia.  No sé cómo va la minuta, pero algo me dice que si además logran ser empujados o se llevan para casa algún improperio, hay bonus. No puede ser de otra forma: si se fijan, aunque no estén obteniendo respuesta, continúan e intensifican el acoso hasta que la víctima estalla.

Si se comen una querella, imagino que los partidos de los que son ‘un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo’ lo tendrán muy en cuenta. Si prestan atención, verán que esta depuradísima aplicación de la democracia más genuina se realiza únicamente sobre las espaldas de un espectro ideológico. El otro, sin ningún género de duda, ríe la payasada y financia, como se ha demostrado cuando han salido a la luz las fuentes económicas con las que cuenta este ejército de buscadores de la verdad, de diligentes y fiscalizadores héroes.

Rozando la perfección de la estrategia, los intentos de neutralización de quienes sí son periodistas a estos matones son del mismo modo interpretados como intolerables ataques a la pluralidad.

Rozando la perfección de la estrategia, los intentos de neutralización de quienes sí son periodistas a estos matones son del mismo modo interpretados como intolerables ataques a la pluralidad. Demonizados por todos los flancos, qué terrible tarea la de ejercer la valentía unga unga por el bien de una patria. Unos incomprendidos. Cuando esto sucede, en general con protestas de periodistas cuando el mamporrero de turno no les permite hacer preguntas que sí superan una madurez más allá de cinco años, se quejan amargamente. In situ y en sus redes. Es lo que tiene desbordar coraje: la incomprensión. Los genios y ellos, en el ostracismo social, compartiendo búnker.

Consciente de que una solución definitiva es algo muy complejo, sí apostaría por el más absoluto ninguneo.

Consciente de que una solución definitiva es algo muy complejo, sí apostaría por el más absoluto ninguneo. Por parte de aquellos a quienes acosan, toda la paciencia del mundo y no interactuar, y por la del resto, ni una sola respuesta o reacción a calumnias y difamaciones.

Planteo esto ante la desconfianza de que suceda lo debido: que los sectores más ultras de los partidos de derecha no alimenten, con su respaldo público y con el dinero de las instituciones, a estos monstruos. Recuerdo lo obvio: si no sale de ellos, siempre se puede recurrir a cambiar esta realidad en las urnas.

*NOTA DE REDACCIÓN: La imagen que ilustra este artículo, creada por IA, está a la vista en la cuenta de X de Ndongo. En esta recreación de la realidad, Quiles ha quedado barbilampiño en exceso y con cara de mejor persona. Es lo que tiene la IA.

El montaje de vídeo reúne algunos de los momentos de acoso a políticos de izquierdas y compañeros periodistas compartidos por los mamporreros en sus redes sociales.

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