A Mañueco le da igual

A Mañueco le da igual

Diseccionando el nuevo gobierno de Castilla y León

Hay quien dice que uno de los mayores fracasos de Castilla y León tras casi cuarenta años de gobiernos de derechas es que esta comunidad es irrelevante en la escena política española. Nadie espera la opinión, el criterio ni la posición política de una comunidad cuya población conoce más el nombre de otros presidentes autonómicos que el del suyo propio.

La situación —se comenta en el seno de la Junta— se ha ido agravando desde que Alfonso Fernández Mañueco es presidente de Castilla y León, porque, dicen, toda España pudo ver sus enormes limitaciones en aquel debate electoral de 2022 que se emitió por TVE, de ahí su empeño en que los debates solo se emitieran en CYLTV, porque sabía que mucha menos gente vería su incompetencia para dirigir esta comunidad. Las dudas se resuelven preguntando por las audiencias de una y otra televisión pública en aquellos debates.

El acuerdo político que sustenta este gobierno es desastroso porque el PP se come todos los postulados de la ultraderecha, con propuestas de dudoso encaje legal y constitucional

Pero volvamos al título de este artículo: Mañueco ha alcanzado su tercera investidura y formado su segundo gobierno con la ultraderecha «porque todo le da igual», explican. El resultado es algo así como un apaño. Una semana después de la investidura y tres meses después de las elecciones, tras un “duro trabajo medida a medida”, demuestra con el caótico diseño de consejerías que aún no tiene idea de qué gobierno quiere hacer.

El acuerdo político que sustenta el nuevo gobierno se tilda de «desastroso» porque el PP «se come todos los postulados de la ultraderecha», con propuestas de dudoso encaje legal y constitucional, cuando no abiertamente opuestos a los derechos humanos (protegidos también por nuestra Constitución); del mismo modo, es un acuerdo radicalmente en contra del sentido común que supone el desarrollo de las energías renovables en términos económicos para empresas y familias, además de su importancia para atemperar los efectos del cambio climático.

Hay una vicepresidenta que no tiene una consejería propia: sus direcciones generales dependerán de la Consejería de Presidencia, y hay que preguntarse por qué

A partir de ese acuerdo, si se observa el Decreto de estructura de las consejerías, se añade perplejidad: Hay una vicepresidenta que no tiene una consejería propia. Sus direcciones generales dependerán de la Consejería de Presidencia, y hay que preguntarse por qué.

La respuesta está en la Ley de Gobierno de Castilla y León: no puede haber más de diez consejerías y serían once si a la vicepresidenta segunda, Isabel Blanco, Mañueco le hubiera dado una. Esto, como señalaban estos días los sindicatos, amén del galimatías administrativo, ¿se acuerdan de cuando los discursos de ambos partidos eran que lo importante eran las medidas y no los sillones? 

Parece, más bien, que se referían a la medida del sillón porque, además de tener que encontrar sillas suficientes para asentar tantas posaderas, el tamaño de la silla importa. Mañueco ha decidido que, si es necesario sustituirle por ausencia, vacancia o enfermedad, lo sustituya la vicepresidenta segunda, en un claro gesto de desconfianza hacia el vicepresidente de VOX que es el primero en el escalafón. Cabe preguntase si con Mañueco al frente, la Presidencia de Castilla y León no está en permanente ausencia.

La estructura del gobierno es una muestra más de cómo VOX ha sentado sus reales en el acuerdo político y de cómo Mañueco no sólo asume su discurso, sino que les entrega la capacidad de decisión

La estructura del gobierno es una muestra más de cómo VOX ha sentado sus reales en el acuerdo político y de cómo Mañueco no sólo asume su discurso, sino que les entrega la capacidad de decisión política para exacerbar sus discursos de odio y negacionistas del cambio climático. 

La ultraderecha se queda con las competencias de las ayudas sociales y veremos cómo su prioridad irracional se ceba con las ayudas sociales a los que, para ellos, son unos apestados (inmigrantes o nacionales); y con las que se conceden a asociaciones que los ayudan, algunas de ellas acusadas de colaboradoras del tráfico de personas. Pollán gestionará las competencias de inmigración y juventud: ¿le veremos de nuevo apostado contra los MENAS como hizo el muy gallardo Frings? No olviden que, tras ese acrónimo, lo que hay son niños, niñas y adolescentes que, de acuerdo con la Constitución y los tratados internacionales suscritos por España, merecen protección, no hostigamiento ni criminalización.

Por hecho se daba que VOX se quedaría con agricultura y ganadería gracias a la siembra que lleva tiempo haciendo en la mayor organización agraria de la comunidad, que ahora dirige el percal. Han añadido a sus competencias las relativas a la caza y la pesca, flora y fauna, prevención ambiental y cambio climático, evaluación ambiental, inspección y control ambiental, educación, información y concienciación ambiental. ¿Qué le queda entonces a la consejería de Medio Ambiente a la que se ha añadido energía para no quedar vacía? Poco más que los montes.

Espanta ver que la ultraderecha tendrá competencias en algo que niega radicalmente: el cambio climático y sus efectos, y cómo hará desaparecer las pocas políticas que había

Puede augurarse, añaden algunas fuentes, una batalla terrible en los trámites de parques solares o eólicos, entre la promoción del PP y el hasta ahora «rechazo de boquilla de VOX». El Consejo y las Comisiones de Medio Ambiente serán entretenidos por cómo se establecerá su composición y cuántos de sus miembros serán del PP y cuántos de VOX, para imponer uno u otro criterio. También por ver qué parte de la sociedad civil o del diálogo social sigue presente en esos órganos. 

Espanta ver que la ultraderecha tendrá competencias en algo que niega radicalmente: el cambio climático y sus efectos, y cómo hará desaparecer las pocas políticas que había. Qué decir de la educación ambiental: a partir de ahora, niños (niñas no), el cambio climático no existe a pesar de que lo digan muchos científicos (qué sabrán ellos), sobra la mitad de la fauna silvestre y al lobo, perdigón. Suena a chiste, pero esto se les ha oído decir en ocasiones.

Para entender el galimatías de distribución de competencias entre consejerías, basta con ver que la vicepresidenta sin consejería propia gestionará un poco de todo

Para entender el galimatías de distribución de competencias entre consejerías, basta con ver que la vicepresidenta sin consejería propia gestionará un poco de todo: la protección civil (sin los incendios, que siempre han estado inexplicablemente vinculados a la consejería de montes y no a las emergencias), la despoblación, las políticas de vivienda, urbanismo y ordenación del territorio, así como las de mujer e igualdad de oportunidades. Esto último, hay que reconocerlo, es lo único que Mañueco no le ha dado a VOX para saciar sus mantras. Aunque eso no le impidió al gallardo Frings plantear su protocolo de latido fetal que, más de tres años después, sigue figurando en la web de la Junta.

Y de todo esto, la conclusión: al presidente de esta nuestra comunidad le da todo igual, tragarse el mástil de la bandera ideológica, destrozar una lógica mínima de formación de las consejerías… Pero lo peor es que le da igual la gente de Castilla y León: si mengua su población, si no hay oportunidades para quedarse, si se deterioran sus servicios públicos… Es el triste sino de alguien que lleva toda su vida política heredando, sin ninguna muestra de esfuerzo ni de mérito. Castilla y León seguirá sin pintar nada en la escena política española.

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