Una iniciativa de los bomberos de la Brigada de Incendios de Tabuyo, en León, recauda fondos para un voluntario que sufrió graves quemaduras y perdió parte de sus propiedades
Una foto, un texto y la empatía que demuestran los gestos dejan al aire las carencias de la actuación institucional tras las tragedias y la lentitud de la burocracia frente a la solidaridad inmediata de quienes están cerca, que en casos como este suple esa inacción oficial cuando ha transcurrido un año desde la tragedia.
La historia de la fotografía que comparten estos días los bomberos forestales de la BRIF de Tabuyo del Monte (León) comienza en la durísima campaña de incendios forestales del pasado año, cuando José Luis Flórez, agricultor, ganadero y vecino de Villamontán de la Valduerna, se enroló en un convoy de voluntarios para luchar contra las llamas de los incendios que durante todo el verano asolaron la provincia, y desgraciadamente vivió la tragedia en carne propia. Sufrió gravísimas quemaduras que le mantuvieron hospitalizado en una unidad de quemados de Valladolid durante tres meses, pero además perdió en el fuego, entre otras cosas, su nave de pollos, su cuba y su tractor, que eran el medio de vida de su familia.
Los bomberos de la Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales del Ministerio para la Transición Ecológica, cuya base se ubica en la provincia leonesa, no solo vivieron impactados el ingente trabajo de extinción que les tocó afrontar en 2025, sino también cómo aquellos salvajes siniestros afectaron a sus comarcas y a la gente que vive en ellas. «Tuvimos la iniciativa», cuentan, «de realizar un calendario solidario con imágenes nuestras sacadas con nuestros teléfonos móviles durante las intervenciones, para poder ayudar a víctimas y afectados por estos incendios que azotaron sobre todo nuestras comarcas, en las que hubo que destacar, por desgracia, dos fallecidos: Abel y Jaime«.
11.000 euros y una donación desde Suiza
Los bomberos de Tabuyo llevaron sus calendarios a negocios y comercios de la provincia, cuya colaboración, de manera altruista, en la tarea de venderlos, agradecen en su escrito. Obviamente, esa recaudación, 11.000 euros, no se hubiera conseguido, además, sin la solidaridad de quienes los compraron; y a todo ello se añade la donación de un particular desde Suiza.
Así pues, transcurrido un año desde entonces, mientras José Luis aún se encuentra en proceso de recuperación, obligado a someterse a diversas intervenciones quirúrgicas, los bomberos de la BRIF pensaron que él debía ser el destinatario de ese cheque. «Un año va a hacer del incendio y ni una sola ayuda de la Junta ha recibido», añaden, «no se sabía nada de lo mal que ha estado él, lo primero, y de los daños materiales en segundo lugar; hemos elegido bien a la hora de destinar lo recaudado».
Quienes han ayudado a José Luis y su familia a seguir tirando para adelante han sido, destacan, amigos y vecinos del pueblo, que han ayudado cuidando de las granjas y tierras que exigen tanto esfuerzo. «A pesar de todo, él sigue adelante y lucha más fuerte que nunca por su familia y el trabajo que les da de comer».
