Mujer y rectora, una rareza en siglos de purismo universitario

Mujer y rectora, una rareza en siglos de purismo universitario

Pilar Garcés se convierte en la primera mujer al mando de la universidad vallisoletana y la cuarta en el cargo en la historia de la comunidad

El jueves pasado, 14 de mayo, la Universidad de Valladolid celebraba la segunda vuelta de las elecciones al Rectorado, a la que estaban llamados a votar más de 27.000 miembros de la comunidad universitaria, y por primera vez en la secular trayectoria de la institución académica, la final de la champions la disputaban dos mujeres: Carmen Camarero y Pilar Garcés, que habían desbancado en la primera vuelta al tercer candidato, consiguiendo ambas, y sobre todo Garcés, que se hizo con la victoria, hacer historia en el ente, ancestralmente masculino.

Garcés, catedrática de Filología Inglesa y profesora en las dos universidades más longevas del país, las de Valladolid y Salamanca, ocupó además distintos cargos en la Junta de Castilla y León: fue directora general de Universidades e Investigación de la Consejería de Educación entre 2015 y 2019 y después, hasta 2022, viceconsejera en esas mismas materias; pero lo vital de su trayectoria es que en los últimos días se ha convertido en la primera mujer rectora de una institución académica nacida en 1241, rompiendo un techo que más que de cristal podría describirse como de espesa capa de hielo.

Las excepciones a la regla

El esfuerzo para taladrar ese techo lo había hecho antes, justo hace un año, en mayo de 2025, en la Universidad de León —mucho más joven como institución (1979 como escisión de la Universidad de Oviedo)— la catedrática barcelonesa de Organización de Empresas Nuria González, pero también 26 años después de que aquella universidad se instalara en la comunidad autónoma.

En la Universidad de Salamanca, la más antigua de España, fundada en el siglo XIII, hubo que esperar a 1979 para que la historiadora madrileña María Dolores Gómez Molleda, catedrática especializada en el estudio de la Cultura en la España contemporánea consiguiera ocupar el rectorado, durante solo un año y en funciones, eso sí, mientras se solventaba el vacío a consecuencia del cese de Julio Rodríguez-Villanueva.

Otros 45 años después, en 2024, también en Salamanca, la catedrática en Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación María José Rodríguez Conde ostentó el cargo «en funciones» únicamente durante seis días, tras la dimisión de Ricardo Rivero.

La Universidad de Burgos, creada en 1994 como escisión de la de Valladolid, aún no ha visto a ninguna mujer traspasar la puerta de su rectorado, en veintidós años de existencia y tras cuatro rectores hombres. Pero tampoco la Presidencia de la Junta de Castilla y León, ni la de las Cortes autonómicas, ni la Presidencia del Gobierno, ni la de la mayoría de las instituciones de la comunidad o del país. Aún hay miles de capas de hielo que taladrar para conquistar la rareza.

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