La quinta edición del proyecto «Caja Negra: Crimen y Ficción» celebra el perfil de la ‘mujer fatal’ a partir del 27 de noviembre
«Hasta ahora nos habíamos centrado en el malo y el bueno, el asesino y el investigador, pero nos faltaba una tercera figura: la de la femme fatale«, avanza al poco de iniciar la conversación la periodista segoviana María Jesús Pascual, parte del equipo del proyecto «Caja Negra» que convoca en Valladolid a su quinta edición a partir del 27 de noviembre para girar el flexo hacia la cara del espectador en una sala oscura en la que todos estamos, por pasión y naturaleza, respondiéndonos a preguntas que nadie nos ha hecho, si no nosotros mismos.
¿Todo ser humano tiene una parte sombría?, esa es una de las cuestiones que quiero plantearle a esta mujer nacida en Segovia, crecida en Madrid, vivida en Valladolid y «bregada en Zamora», donde reside actualmente y donde ha encontrado su lugar tras apartarse (aunque no del todo) de la profesión periodística que la llevó a Radio Popular-COPE, El Correo de Zamora, la corresponsalía de ABC y finalmente a El Norte de Castilla —donde trabajó desde los años 90, los últimos 16 en Valladolid— al salir de la Universidad Complutense de Madrid.
Pregunta.- Para quien no te conozca ni te ubique en «Caja Negra» ¿quién es María Jesús Pascual y por qué está ahí?

Respuesta.- (Se ríe) Pues mira, estudié en Madrid y encontré trabajo fuera de Madrid —que ahora suele ser al revés—, pero cuando yo terminé la carrera había saturación de periodistas allí y se abrían delegaciones de los medios en toda España, así que encontré nicho con una beca de Radio Popular-COPE que me llevó a Valladolid a hacer las prácticas que al final terminé en Zamora, porque abrió La Opinión de Zamora y me ofrecieron ir a ocupar el vacío de los redactores que se fueron allí. Cogí la maleta porque a mi casa tenía claro que no volvía. ¿Cómo éramos nosotras? Pues así.
P.- ¿Y la Caja Negra?
R.- Yo ya apuntaba maneras, porque me tropecé con Agatha Christie cuando era una niña en unas vacaciones de verano en mi pueblo y a partir de ahí me fascinó lo policial. Luego hice los cursos de doctorado en la Complutense y enfoqué mi tesis a ‘la comunicación de emociones en la novela negra norteamericana’, aunque nunca la presenté, porque lo que yo quería era calle.
P.- ¿Te especializaste en esto?
R.- Como sabes muy bien, somos mujeres orquesta. Yo he hecho de todo: era la que cubría sucesos, pero igual me hacía un pleno de la Diputación que un reportaje sobre el lobo, aunque es verdad que he visto pasar cinco modificaciones del Código Penal y me las he comido todas, porque eres autodidacta y te lo tienes que currar; si quieres hablar con fundamento, claro.
P.- ¿Cómo nace la idea de llevar el crimen a la gente?
R.- La Caja Negra es una idea de Antonio Cela, policía nacional, criminólogo y profesor de Criminología que forma parte de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses. Era una idea que él llevaba barruntándome mucho tiempo. Date cuenta de que llevamos cinco ediciones.
P.- ¿Y cómo conociste a Antonio?
R.- Trabajando en tribunales. Él empezó de guardia civil y por aquel entonces yo lo conocí en Zamora, pero no lo reencontré hasta un día, en un macrojuicio de drogas en la Audiencia de Valladolid en el que iba vestido de antidisturbios y empezamos a ver que compartíamos muchas cosas: el amor por el género negro, el jazz… todas esas cosas. Esto fue cinco años atrás, después de la pandemia, pero yo llevo acompañándolos tres años, desde que dejé El Norte de Castilla, y ahora en el equipo somos trece personas.
P.- ¿Qué tenemos este año?
R.- Este año está dedicado al rol de la mujer fatal, la mujer mala—que al final es la mejor— (casi la veo guiñarme el ojo), porque coincide con dos efemérides: el ochenta aniversario del estreno de «Gilda» (1946), con Rita Hayworth como icono de mujer fatal por excelencia, y el centenario del nacimiento de Marilyn Monroe (1926). Yo siempre le decía a Antonio que nos habíamos centrado en dos de las patas del género, el malo y el bueno, que es el detective, pero faltaba la chica, que suele actuar como catalizador en el triángulo. Y había que revitalizar ese papel.

P.- Se lo debíamos a Rita.
R.- Claro, había que actualizar el rol; el estreno de Gilda en los años 40, te puedes imaginar, aquel striptease que ahora nos parece tan infantil, pero que entonces fue un escándalo, aquella mujer independiente, de armas tomar, en una relación tóxica y un ambiente gansteril… hay mujeres que matan, mujeres que investigan y mujeres que escriben dentro del género, cada vez más. La propia comisaria de Caja Negra, Paz Velasco, jurista, criminóloga y escritora, vallisoletana residente en Cataluña, ha publicado libros sobre perfilación criminal que recomiendo y es obvio que la mujer está pitando mucho dentro de este ámbito. La actriz Berta Monclús ha basado su espectáculo de ficción teatralizada en un guion del que soy autora, que lleva por título «Yo siempre quise ser Gilda», con música del grupo Cover Club.
P.- Es producción propia.
R.- Sí, en la Caja siempre apostamos por producción propia. Es como recoger el guante de Gilda y actualizar el papel, porque todas somos Gilda y todas nos merecemos ser Gilda, nos lo hagan pasar como nos lo hagan pasar. Berta se va a transformar en Gilda en directo.
P.- En el caso de Marilyn, enfocáis la investigación sobre su muerte.
R.- Sí, Aitor Curiel y José Antonio Lorente, que son médicos forenses, van a darle una vuelta de tuerca a todas las teorías conspiranoicas que rodean la muerte de Marilyn Monroe desmenuzando los papeles que ha desclasificado el FBI desde el punto de vista científico. Es emocionantísimo y nos va a sorprender.
P.- En la descripción de Caja Negra reflexionáis sobre por qué nos atrae tanto el crimen, que ha sido inspiración para el arte, la literatura, el cine… ¿crees que todo ser humano, a pesar de que lo niegue o nunca llegue a desarrollarlo, tiene un lado oscuro?
R.- Totalmente. Todo ser humano es Jeckyll y Míster Hyde. Otra cosa es que las circunstancias de tu vida te hagan pasar la fronterita, pero la fronterita es muy débil, y cuando a una persona «normal», entre comillas, se le pone en el disparadero, sucede como en el experimento de la cárcel de Stanford. En aquel estudio psicológico se dividió a un grupo de estudiantes en carceleros y presos, y los que se vieron en el papel de carceleros, en principio incapaces de matar una mosca, empezaron a hacer auténticas burradas. Es así; somos depredadores, aunque por convenciones sociales y nuestros valores, esa parte animal que tenemos todos se atempere y se quede ahí. También hay un porcentaje altísimo de psicópatas que funcionan en sociedad y no matan, pero pueden hacer mucho daño en el grupo de personas en el que se integran. Hay una parte atávica que se puede activar por supervivencia, pero también hay maldad. La maldad existe y nos atrae mirar el abismo. Y ya sabes aquello de «cuidado con mirar al abismo, porque te mira él a ti».
P.- Caja Negra nos abre el abismo, entonces.
R.- Sí, pero tiene una función muy importante desde el punto de vista preventivo. Si te explican cómo son los rasgos psicopáticos de una persona, te puedes proteger. Es fundamental conocer cómo funcionan los malos para prevenir el delito. La Caja Negra lleva a cabo una labor de divulgación muy interesante en ese sentido, que se integra con lo artístico, la elegancia, la sutileza, lejos de la casquería y del morbo y con cuidado hacia la víctima.
P.- Nos falta la información útil: ¿asistir a cualquiera de las propuestas del programa es gratuito? ¿puede ir cualquiera? ¿hay que sacar tickets?
R.- Todos los eventos son gratuitos. Es su razón de ser. Esto es una Asociación sin ánimo de lucro y solo hay que ir a por las invitaciones a partir del 3 de noviembre, que estarán disponibles en las taquillas del Teatro Calderón. Eso sí, es conveniente ir pronto, porque vuelan.
P.- ¿Algo que nos dejemos en el tintero?
R.- ¡Sí! Que no se nos olvide que Caja Negra siempre homenajea a los periodistas. Hemos tenido a Pampliega, a Jon Sistiaga, y este año tenemos al reportero de guerra Miguel de la Fuente, que ha trabajado en todos los conflictos que imagines y con todos los corresponsales de guerra, con los más. Sobre su trabajo se está montando una exposición maravillosa en la Casa Revilla.
P.- Pues larga vida a Caja Negra ¿Seguirá teniendo como sede Valladolid?
R.- Sí, la sede es Valladolid, pero pronto tendremos la oportunidad de vivir otra iniciativa parecida, en este caso mía, personal, en Zamora, que estoy preparando con apoyo del Ayuntamiento y que he bautizado «Zamora Negra». Estamos preparando el cartel y está prevista para enero. ¡Pronto nos vemos allí!
El programa completo de Caja Negra 5.0 puede descargarse desde aquí.
