MARÍA JOSÉ PINTOR – SALAMANCA
Sabíamos que iba a pasar. Llevaba años el Ayuntamiento de Salamanca amenazando con la matraca de los hosteleros: la Feria del Libro Antiguo hay que trasladarla de la Plaza Mayor. Porque claro, la maravillosa plaza plateresca de Churriguera debe estar, por capricho de los populares, a expensas de los intereses de los dueños de bares, mesones y lugares de copas. ¡Faltaría más! Seguro que cuando Cervantes escribió aquello sobre esta capital de provincias, “madre de las ciencias, archivo de las habilidades, tesorera de los buenos ingenios», pensaba fijo en rendir pleitesía a los taberneros.
La mayor parte de los libreros que acuden a esta feria durante 31 ediciones son de fuera de Salamanca y no acababa de creerse que, ante la amenaza de perder la que es probablemente la ‘feria del libro viejo’ más importante de nuestro país, la ciudad lo fuera a consentir.
Con la pérdida de esta feria volvemos a revivir la «muerte a la inteligencia» que exigía en esta misma Salamanca Millán Astray ya hace 90 años. Se veía venir. Y, como entonces, la ciudad mirará para otro lado, como también lo hizo con la caída en desgracia de Miguel de Unamuno
Con la pérdida de esta feria volvemos a revivir la «muerte a la inteligencia» que exigía en esta misma Salamanca Millán Astray ya hace 90 años. Se veía venir. Y, como entonces, la ciudad mirará para otro lado, como también lo hizo con la caída en desgracia de Miguel de Unamuno. Porque hay que tener cuajo para encontrar a una ciudadanía pasiva, a una prensa entregada, salvo excepciones, al discurso municipal y hasta a una universidad del prestigio y la historia de la de Salamanca, como si no fuera con ella.
Es la historia de siempre tras 30 años viviendo en Salamanca. Se pierden opciones porque el PP (que ya era de ultraderecha en esta provincia antes de que existiera Vox) sabe que la cultura con mayúsculas puede llevar al inconformismo, a avances, a oportunidades que serían un riesgo para ese voto perpetuo de la población rendida y envejecida a las opciones conservadoras.
Si el fin de esta feria del libro antiguo ocurriera en Madrid o Barcelona, incluso en Bilbao, Sevilla o la misma Valencia, se liaría la de Dios es Cristo. Sería tema de portadas y telediarios. Pero a nadie le importa Salamanca, para fortuna del PP. Aquí, en una ciudad de la cultura por excelencia, sobre todo porque, al margen del turismo y de la universidad, poco más hay (aparte de un maravilloso patrimonio histórico), nos conformaremos e incluso echaremos un poco la culpa a los libreros por no ceder ante la presión municipal y de la hostelería de élite de la ciudad.
“Venceréis pero no convenceréis”. Miedo me da el recuerdo de ese momento ante la situación actual que vive este país . Una fachosfera desatada, para quienes los intelectuales y la gente que piensa es un peligro.
Los libreros han lanzado un mensaje con la famosa frase atribuida a Miguel de Unamuno (el bilbaíno más salmantino de la historia): “Venceréis pero no convenceréis”. Miedo me da el recuerdo de ese momento ante la situación actual que vive este país . Una fachosfera desatada para quienes los intelectuales y la gente que piensa son un peligro. Si quieren entrar en RTVE con motosierra, en Salamanca el PP solo acaba con la Feria del Libro sin apenas resistencia. Los libreros han estado solos. Les pido perdón por ello por la parte que me toca.
Por esperada que fuera la noticia, no deja de ser deplorable. La sensación de tristeza, cabreo y desconsuelo en el gremio es inmensa. Los concejales de Cultura y de Educación del Ayuntamiento de Salamanca anunciaban en rueda de prensa que este año no se celebraría la 32ª Feria del Libro Antiguo . La razón de la fuerza se impone y, a golpe de ordeno y mando, hacen pasar a mejor vida a la tercera mejor feria del libro antiguo de España en cuanto a calidad y la primera en cuanto a organización.
Desde el Colectivo de Librerías de Salamanca y desde el conjunto de librerías de otras provincias a las que les gustaría haber participado, aclaran que las autoridades locales (las mismas que aplaudieron que Mañueco cuando era alcalde de esa ciudad pusiera a la policía local a custodiar el medallón de Franco) han manipulado el punto de vista de los libreros para echarles la culpa del cerrojazo al evento
Con esta decisión, “¿a quién benefician? ¿Por qué su obsesión contra uno de los mejores eventos que se celebran en la ciudad?”, se preguntan los libreros. La rueda de prensa estuvo cargada de afirmaciones más cercanas a lo que se conoce como posverdad. Desde el Colectivo de Librerías de Salamanca y desde el conjunto de librerías de otras provincias a las que les gustaría haber participado, aclaran que las autoridades locales (las mismas que aplaudieron que Mañueco cuando era alcalde de esa ciudad pusiera a la policía local a custodiar el medallón de Franco) han manipulado el punto de vista de los libreros para echarles la culpa del cerrojazo al evento: que un pequeño grupo de ellos ha manipulado al resto. Cree el ladrón que todos son de su condición.
El gremio asegura también que “es una falacia decir que no nos hemos movido de nuestra posición». Sabían desde el Ayuntamiento que sus propuestas reventarían la calidad y la viabilidad de la Feria y aun así, los libreros han ofrecido una propuesta para reducir a la mitad de metros el perímetro que utilizan las casetas en la Plaza. Ni se molestaron en contestarles.
Quienes visitan la ciudad y esperan encontrarse una ciudad viva, con actividades por las que merezca la pena volver, encontrarán un rico patrimonio arquitectónico y bares. Lo primero no es mérito, como imaginan, de las autoridades municipales que quieren una ciudad que únicamente sea un lugar donde hacerse una fotografía para después salir corriendo hacia otro destino tras comer o cenar, eso sí, en la rica oferta hotelera de Salamanca.
Hay un dicho popular, que se ha atribuido a diferentes autores consagrados, pero que es un proverbio latino tradicional, que dice que “lo que natura non da, Salamanca non presta”. Pues eso.
Pena inmensa.

Ayyyyyy….Siempre igual.Prima lo banal..La incultura del pueblo, es lo mejor para los gobernantes
Gran artículo y toda la razón, pero la Plaza Mayor de Salamanca es barroca y no plateresca.