MERCEDES ASENJO – VALLADOLID
Me cuesta mucho comprender al ser humano. Ya sé que somos pura contradicción y que es muy difícil ser coherente, porque conlleva autoexigencia y vivimos en una sociedad vertiginosa y evasiva en la que la responsabilidad siempre tratamos de derivarla hacia otras personas. Aun así, sería de desear que fuésemos un poco más consecuentes y reflexivos en general con todo lo que nos afecta y concierne también a los demás.
No suele haber un único culpable en las cosas que suceden, pero tendemos a focalizar en un único responsable cuando las cosas van mal o sucede una desgracia o hay algo que no nos gusta. Somos incapaces de analizar las situaciones de una forma compleja y atendiendo a todos los factores. Enseguida se nos dispara el dedo acusador. Nadie dimite de su cargo por muy terrible que sea lo que ha pasado y que esté directamente bajo su responsabilidad; nadie reconoce «yo hice esto mal» o al menos «yo no hice esto bien».
Todo se lee en clave electoral y es desesperante y agotador. Hay situaciones en las que deberíamos ser un equipo como país.
No me refiero únicamente a terribles desgracias sucedidas hace poco; llevamos unos largos años de desgracias sucesivas y variadas en nuestro país, y los mismos que evadieron responsabilidades y escurrieron el bulto de la manera más vergonzosa exigen ahora, con el dedo acusador y el peso de los resultados en las urnas, lo que ellos fueron incapaces de hacer.
Todo se lee en clave electoral y es desesperante y agotador. Hay situaciones en las que deberíamos ser un equipo como país. Unirnos para solucionar y mejorar la vida de las personas, pero la España dividida es una herida que no sé si alguna vez se cerrará y que nos desgarra a todos por dentro y por fuera.
No entiendo cómo podemos exigir que la red ferroviaria esté en perfectas condiciones y la inversión sea máxima […] una buena educación para nuestros hijos […] y a la vez enfadarnos porque nos toca pagar impuestos
No entiendo cómo podemos exigir que la red ferroviaria esté en perfectas condiciones y la inversión sea máxima, una red de carreteras excelente, una buena educación para nuestros hijos, una sanidad eficaz, viviendas para todas las personas, jubilaciones, asistencia social para quien la necesite y a la vez enfadarnos porque nos toca pagar impuestos. Es completamente absurdo.
También es demencial que la gente joven no quiera contribuir para que los pensionistas cobren, ¿y quién cree que contribuyó a su guardería, su escuela, su médico, las infraestructuras por las que se desplazaba el coche de sus padres…? La solución que proponen es no contribuir al sistema público, que cada uno pague lo suyo y privatizar los servicios. Ya sabemos que cuando se privatizan los servicios prima el beneficio y decae la calidad. Por no hablar de la imposibilidad de afrontar con tu sueldo los gastos que supone todo eso. Sólo generaría más desigualdad y pobreza. Ejemplos tiene el mundo, si queremos mirar.
Es insoportable la cantidad de odio que se vierte cada día sobre todas las personas que no cumplen los estándares establecidos por algunos
Parece que se cae por su propio peso que un sistema solidario, en el que cada uno aporte según sus ingresos es mucho más conveniente socialmente. Yo creo que incluso debería haber un tope por arriba en lo que las personas pueden cobrar o la cantidad de dinero que uno puede cobrar en su jubilación (es demencial lo que perciben los directivos de los bancos, por poner un ejemplo), pero ya sé que es una utopía en este capitalismo despiadado y desmedido en el que vivimos.
Es insoportable la cantidad de odio que se vierte cada día sobre todas las personas que no cumplen los estándares establecidos por algunos. Cualquier escusa es buena: el color de la piel, la procedencia, la religión, la orientación sexual o de género…. Se ve que lo de “vive y deja vivir” y “la diversidad es enriquecedora” no lo aprendieron. Se niegan evidencias como la violencia de género o el cambio climático y hay multitud de seguidores que voluntariamente se tapan los oídos y se ponen una venda en los ojos para no observar ni escuchar lo que sucede a su alrededor y crear una realidad paralela que niega al otro y que sólo conduce a la destrucción.
La ignorancia se impone como sistema de valores y usan los mecanismos y las herramientas que pone en sus manos el sistema democrático para socavarlo desde sus cimientos
Niegan y tergiversan la historia, ensalzan lo inaceptable, mienten sobre la realidad, se inventan términos y palabras para parapetarse detrás de ellos utilizándolos como armas (desmigración, prioridad nacional, desidiologizar la cultura…), la ignorancia se impone como sistema de valores y usan los mecanismos y las herramientas que pone en sus manos el sistema democrático para socavarlo desde sus cimientos.
Lo pero es que hemos perdido la memoria de la historia de nuestro país y hay mucha gente dispuesta a aceptar una realidad paralela ofrecida por estos farsantes. La educación democrática, que debería ser fundamental desde el nacimiento, la Educación para la Ciudadanía, que muchos consideran innecesaria, habría dado a las jóvenes herramientas para defenderse de estos cantos de sirena y no estarían ahora agitando banderas cuyo significado real desconocen y que atentan contra sus propios intereses.
Definitivamente no entiendo al ser humano. Deberíamos trabajar para la felicidad de todos los seres y continuamente consentimos que todo derive hacia la desgracia. ¿Seremos capaces de coger el timón y virar en una dirección que se ajuste a nuestras necesidades reales y no al espejismo del capitalismo que todo lo degrada y lo pervierte?
