Carreteras colapsadas, caballos corriendo por las carreteras; el día se ha convertido en noche: los incendios de Ávila, Madrid y Toledo confluyen en el caos
Cuando creíamos que en los últimos años lo habíamos visto casi todo, sin haber nacido aún el mes de agosto de 2026 el caos se ha hecho dueño del sur de Ávila, el suroeste de Madrid y Toledo, provincia a la que se ha extendido hoy la emergencia nacional, cuyos incendios corren, hermanos, desalojando y confinando poblaciones y empleando casi más medios de los que se disponen para la extinción del fuego en estas comunidades de las que el Estado se hizo cargo el pasado jueves.
Las cifras de kilómetros de perímetro del incendio de Burgohondo, en Ávila, del número de hectáreas quemadas y el de personas desalojadas o confinadas en sus poblaciones se multiplican por hora ante este monstruo, aparentemente incontrolable, empujado por vientos de cincuenta kilómetros por hora hacia el sur, con el que no pueden los miles de efectivos del Estado y la comunidad autónoma de Castilla y León que luchan contra las llamas desde que saltó la chispa hace tres días, el miércoles, día 22, a las 13:22.

30.000 personas evacuadas
En la tarde del sábado se evacuaron los municipios de Mijares, Gavilanes, Fresnedilla, Higueras de las Dueñas y Pedro Bernardo, y por la mañana lo fueron los habitantes de Piedralaves, La Adrada, Casillas, Sotillo, Santa María del Tietar y Navahondilla. Probablemente se haya perdido incluso la cuenta del número de municipios, pero la última cifra de personas afectadas ofrecida por el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, al término del sábado era de 30.000 seres humanos desplazados de sus casas.
Hay quienes se resisten, no obstante, a irse de sus pueblos. Y tanto Marlaska como el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, piden a la población que no haga más difícil de lo que es la labor de la Guardia Civil, cuyos agentes son los que recorren cada núcleo para sacar de sus casas, amenazadas por el fuego, a los vecinos y vecinas.
Las carreteras cortadas son innumerables, los medios asignados superan el centenar y los avances son escasos. Ni la temperatura ayuda ni el viento perdona, y hay cuadrillas de bomberos que llegan a Ávila desde Madrid, habiendo pasado por el incendio de La Mierla, en Guadalajara, sin apenas descanso.
«Esto es el infierno»
Marlaska ha dicho esta noche que «hoy estamos más pesimistas que ayer» y que las condiciones meteorológicas «no han ayudado nada». Se ha tenido que evacuar la zona del Valle del Tiétar alta, La Adrada, Sotillo de la Adrada… dice el ministro, Piedralaves y más al oeste. «En esos términos estamos. Está la UME actuando, pero la noche no va a ser amigable, porque va a haber rachas de viento importantes».
Además del apoyo de los medios de extinción de diez comunidades autónomas españolas, han llegado a Castilla y León brigadas terrestres de Portugal y aviones italianos y griegos, confirma Marlaska, cuya ayuda este domingo sobre la zona de Pedro Bernardo para evitar la comunión de los incendios de Ávila y Madrid es vital; pero nada garantiza el éxito.
Las declaraciones oficiales son desoladoras, pero las que se reciben a nivel particular desde las zonas que asolan estos incendios, sin precedentes a pesar de lo virulentos que han sido muchos otros en los últimos años en la península, son incluso peores.
«Esto es el infierno», cuentan a laperiodista quienes están allí. «Acabo de llegar de ayudar a evacuaciones y esto es el infierno total: hoy el Tiétar está ardiendo por los cuatro costados; es una pena enorme. Hemos llevado a lugar seguro a ochenta abuelos de una residencia; está todo colapsado, caballos corriendo por las carreteras… esto es terrible y no sé lo que va a pasar de hoy a mañana, porque esto está muy mal, muy mal».

