La derecha se niega a condenar los discursos de odio y la violencia en las concentraciones por Ceuta

La derecha se niega a condenar los discursos de odio y la violencia en las concentraciones por Ceuta

PP y Vox votan en Valladolid contra el rechazo a las agresiones a periodistas, la provocación del enfrentamiento ciudadano y los insultos a Sánchez

Cuatro minutos y once segundos duró la lectura completa del voto en contra de los grupos de derecha extrema y extrema derecha a las enmiendas de adición presentadas por el PSOE a una moción sobre Ceuta en el Ayuntamiento de Valladolid en las que se proponía el apoyo institucional a los periodistas acosados en las calles durante las concentraciones del 2 de septiembre, el rechazo a discursos de odio y violencia, al racismo y la estigmatización de los inmigrantes, a sembrar división o provocar enfrentamientos entre la ciudadanía, a la manipulación informativa y la injerencia extranjera o a los insultos al presidente del Gobierno. A todo no, subrayaba el alcalde en cada punto. “Queda rechazado” por la exigua mayoría retrógrada (14 votos contra 13), insistía el alcalde del PP, Jesús Julio Carnero, escoltado por la lugarteniente de Vox, Irene Carvajal, que se atusaba la melena a su derecha.

El eco desde las tribunas del grito “fuera fascistas del Ayuntamiento” aún resonaba en el pleno municipal tras el rechazo de PP y Vox a restituir la violencia de género como condición específica para la adjudicación de vivienda pública que el gobierno municipal actual ha sustituido por el genérico “violencia doméstica”, como si una cosa y la otra fueran lo mismo.

PP y Vox: contra el respeto y el periodismo libre

PP y Vox votaron NO a condenar «los discursos de odio, racistas y xenófobos, así como cualquier intento de utilizar la crisis humanitaria y migratoria de Ceuta para estigmatizar a personas por su origen, nacionalidad, raza o religión, sembrar división o provocar enfrentamientos entre la ciudadanía«.

Por si ello fuera poco, su mayoría también aplastó la pretensión del Grupo Socialista de que el Ayuntamiento de Valladolid se desmarcara y condenara «los insultos, expresiones vejatorias y consignas ofensivas dirigidas contra el presidente del Gobierno de España» y reafirmara que «la discrepancia política debe expresarse siempre desde el respeto democrático e institucional».

PP y Vox se negaron asimismo a condenar las agresiones físicas, insultos, amenazas, coacciones y actos de intimidación sufridos por periodistas, cámaras, reporteros y demás trabajadores de medios de comunicación mientras informaban sobre la crisis de Ceuta y a expresar su respaldo al libre ejercicio del derecho constitucional a comunicar y recibir información veraz.

Gracias a la mayoría ultraconservadora, el Ayuntamiento de Valladolid tampoco condena las campañas de desinformación y manipulación difundidas con ocasión de la crisis de Ceuta ni expresa su preocupación ante cualquier posible injerencia informativa de actores extranjeros dirigida a desestabilizar España, alterar la convivencia o fomentar movimientos migratorios mediante informaciones falsas. De igual forma, se niega a instar al Gobierno de España y a las instituciones de la Unión Europea a investigar su origen, alcance y eventual vinculación con terceros Estados.

PP y Vox: contra las leyes, la solidaridad, los derechos de los menores y los compromisos de Mañueco

La ultraderecha en el poder también se opone a que toda actuación de identificación, retorno, devolución o expulsión se realice mediante procedimientos individualizados, con respeto a la Constitución, la legislación española y europea, el derecho de asilo, el principio de no devolución, la tutela judicial efectiva y la protección especial debida a menores de edad y personas vulnerables.

También se les han olvidado las palabras de Alfonso Fernández Mañueco, el presidente de la Junta de Castilla y León, en 2021 y 2024, cuando afirmó que la comunidad autónoma era «una tierra de acogida» y que la solidaridad institucional no podía romperse por amenazas políticas, en referencia a las andanadas del entonces vicepresidente ultraderechista, Juan García-Gallardo, que acabó rompiendo el pacto de gobierno a causa de la acogida de menores no acompañados.

Ahora, el alcalde de Valladolid, tan del PP como Mañueco, se niega a instar a su presidente a actuar de manera consecuente con los compromisos públicos que adquirió entonces y que le llevaron a decir que Castilla y León «estaría a la altura» en la acogida de menores migrantes.

El último NO que este lunes leyó Carnero con total tranquilidad interpelaba directamente al propio Ayuntamiento de Valladolid, a su compromiso solidario como «ciudad cuna de los Derechos Humanos», a la que el PSOE reclamaba aportar sus recursos disponibles a la emergencia humanitaria de Ceuta. «Que el Ayuntamiento de Valladolid no se limite a decir que Ceuta no está sola», leyó el alcalde. Y ese punto también fue rechazado por la mayoría de derechas.

Así que sí, Ceuta, en lo que respecta a Valladolid, está sola.

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