Nada más público que la sanidad, nada más necesario, más reivindicado y menos puesto en duda por la ciudadanía. Nada en este país de lo que sentirse más orgullosas y orgullosos y más urgente de salvar de la desidia y el negocio.
La situación que atraviesa el sistema sanitario público en España, dicen unos, es «desesperante». Otros afirman que se encuentra «en deconstrucción» y hay quienes le ponen cifras a su desmantelamiento: 34.000 empleos perdidos en el sector en el mes de octubre.
Este miércoles, los sindicatos CCOO y UGT de Castilla y León utilizaron el término «desesperante» para definirlo durante una asamblea informativa en la que participaron las asociaciones en defensa de la Sanidad Pública, con la vista puesta en movilizaciones que intentarán frenar el deterioro del sistema sanitario y la nefasta gestión de sus responsables políticos.
Inicia el paso a las calles la Plataforma por la Sanidad Pública de Ávila, que ya ha convocado concentración este sábado, 8 de noviembre, a las 12 de la mañana ante la Delegación Territorial de la Junta en la abulense Plaza Santa Ana. «Paremos su destrucción. Nos va la vida en ello», repiten, en su «llamamiento urgente a la participación masiva de sanitarios, pacientes, asociaciones y ciudadanía en general para manifestar su protesta en defensa de un sistema sanitario público universal digno y de calidad».

La «parasitación» del sistema público
La situación de la sanidad en la comunidad, gritan los sindicatos, pasa por unas “listas de espera desesperantes y manipuladas, centros de salud inaccesibles y colapsados, hospitales infrautilizados, profesionales agotados, incremento de la desigualdad y los seguros privados, el desembarco y la parasitación del sistema público por multinacionales y fondos de inversión”.
Los males aquejan a todo el país, dicen CCOO y UGT, pero añaden que «esta situación se ve especialmente agravada en Castilla y León como consecuencia de su gran extensión territorial y dispersión poblacional».
Las exigencias planteadas no son nuevas, pero hay que seguir poniéndolas sobre la mesa, hasta la extenuación: el fin de la privatización y recuperar lo privatizado, potenciar la Atención Primaria y garantizar la accesibilidad de la población, así como la utilización de los hospitales públicos al 100% para reducir las listas de espera.
Se piden centros de salud con profesionales suficientes, citas rápidas en 48 horas y una atención cercana y continua; la plena utilización de los hospitales públicos para reducir las listas de espera, porque “no podemos permitir plantas cerradas, quirófanos infrautilizados o servicios sin especialista mientras se producen derivaciones innecesarias”.
La lista de lo necesario y urgente es interminable: mejora de las condiciones laborales del personal sanitario, prevención de riesgos, estabilidad en el empleo, jornadas laborales que garanticen su salud y condiciones retributivas dignas, así como la dedicación exclusiva para los profesionales del sistema público, debidamente retribuida.
Y se añade más: “limitar el poder de los laboratorios farmacéuticos e industrias tecnológicas, en manos de multinacionales, que con una facturación de 10.000 millones de euros al año ponen en riesgo la sostenibilidad y el mantenimiento del sistema”.
34.341 empleos menos en Sanidad en octubre
El sector de la Sanidad destruyó 34.341 empleos en octubre, explicaba el sindicato CSIF este martes, tras conocerse los últimos datos del paro. «En plena campaña de vacunación, con la
llegada del frío y el auge de las enfermedades respiratorias, según datos de la Seguridad Social, la Sanidad arrastra ya dos meses consecutivos de destrucción de empleo, con una media de 42.154 puestos de trabajo menos», una situación que el sindicato califica de irresponsable y que demuestra la ausencia de planificación.
CSIF, que lanza otra cifra impactante: la temporalidad en la Sanidad sigue estando en torno al 40 por ciento, augura que esta realidad se va a agravar previsiblemente con la bajada progresiva de las temperaturas, por lo que un año más se producirán situaciones de
colapso en hospitales de toda España y agendas saturadas y bloqueadas.
Recuerden: «No somos cifras, somos personas y la salud no es un negocio sino un derecho”.

