Extremadura: blanco y en botella

Extremadura: blanco y en botella

ÁGUEDA ZARCO – BADAJOZ

Blanco y en botella. Sirva este manido refrán para resumir lo ocurrido ayer en Extremadura y su histórica jornada electoral. Histórica por razones muy diversas que voy a resumir en tres: porque nunca antes hubo un adelanto de elecciones, porque nunca antes esta región fue la reina en el tablero de ajedrez y porque nunca antes nos había mirado tanta gente.

Como periodista con una larga y diversa trayectoria profesional y como extremeña, puedo afirmar, sin equivocarme, que en esta región llevamos un mes y medio sin salir de nuestro asombro ante la cantidad de miradas puestas sobre nuestra tierra. Nunca jamás tantas personas, de tan diferentes perfiles y durante tanto tiempo, emitieron opiniones en vivo y en directo, y desde todos los frentes, sobre nosotros. Ni siquiera cuando hemos sido el centro de hechos escabrosos o luctuosos, que viene a ser por lo que siempre “salimos en nacional”.

Esta vez el motivo era bien diferente y, por desgracia, tampoco ha sido por nuestro ingente esfuerzo, capacidad para el sacrificio y honorabilidad, sino ante la posibilidad de ser el origen de la ola que promete arrastrar a todo el país.

Y así ha sido. Extremadura esta vez sí, la primera. Estaba muy claro. Las encuestas lo avisaban, pero están tan denostadas que algunos han preferido no escucharlas o hacer las suyas propias, algo, por otro lado, muy antiguo en política. Lo cierto es que, en esta ocasión, también la del CIS, hartamente cuestionada, lo clavó.

El PP partía como favorito, pero sin mayoría absoluta; el PSOE tocaría suelo, aunque ha pasado al subsuelo; Irene de Miguel —porque Irene de Unidas ya es marca propia— subiría, y Vox sería el partido auténticamente ganador de estos comicios y de nuevo, llave de gobierno. No ha hecho falta ser un gran analista político para saber esto. Era blanco y en botella. Lo que ocurra estos días lo iremos viendo y desde más miradas que nunca, pues, junto al Gordo y los turrones, Extremadura estará presente en todas las mesas.

¿Por qué ha entrado Vox en las casas extremeñas?

El análisis sociológico sobre los pormenores del resultado lo dejo para quienes de verdad saben de ello, que son los sociólogos, aunque hoy muchos crean serlo, pero vaya por delante mi reflexión objetiva y en primera persona de por qué Vox ha entrado en las casas extremeñas y en el imaginario colectivo e ideológico de los habitantes de esta región. Para poder saberlo y analizar el desarrollo de este partido en una comunidad que muchos continúan considerando “eminentemente agrícola”, hay que ser de pueblo y vivir en un pueblo y, para cerrar el círculo de la objetividad, tener un entorno agrario. Y porque reúno todo ello, me atrevo a opinar.

Vox llegó a las casas de los extremeños vía WhatsApp con las revueltas agrarias de 2019 y 2020, cuando las protestas de agricultores extremeños protagonizaron la actualidad ocupando portadas de medios y abriendo informativos. Los bajos precios de los productos motivaron el movimiento más unitario y mejor orquestado de las últimas décadas en la región gracias a los móviles y chats. Hace mucho que los agricultores, igual que los periodistas, médicos o abogados, hacen uso de las nuevas tecnologías; puede incluso que más, pues hace décadas que el campo está a la cabeza de la tecnologización sin que muchos lo sepan.

Esos años fueron famosas las revueltas de agricultores, por ejemplo, durante la inauguración de Agroexpo en la Feval de Don Benito, cuyo balance arrojó hasta 21 personas heridas (18 de ellas policías), o las de la Feria Agroganadera de Zafra. Las manifestaciones consiguieron situar el problema de los precios del campo en el objetivo de los focos y en la agenda del ministro del ramo. Pasados varios años de aquello y aunque perdieron el fuelle inicial, los grupos de WhatsApp y chats continúan y no cesan en su actividad.

Una «onda de ideologización» en el campo

De ese modo comienza una onda de ideologización que, sumada a otros factores sociales, culturales y económicos, ha conseguido lo nunca imaginado, y es que, en estas elecciones, en los pueblos de Extremadura, granero histórico del voto de izquierda, haya habido trasvase del mismo hacia la ultraderecha. Hoy algunos todavía no pueden creerlo, pero es la realidad.

La gente vive en el móvil, es cierto, pero en los pueblos también se vive en los bares, pese a estar abocados a su desaparición. A lo mejor las pantallas no han dejado ver la auténtica realidad, la de toda la vida, la de la barra del bar, el termómetro perfecto para conocer la temperatura de la sociedad.

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