«Memoria revelada»: cuando el fotoperiodismo es testigo del terror

«Memoria revelada»: cuando el fotoperiodismo es testigo del terror

Un documental del leonés Pedro Lechuga retrata la mirada del fotoperiodista Fidel Raso durante los ‘años de plomo’

«Es muy duro ser un ser humano y reportero al mismo tiempo: tienes que informar de lo que está pasando, pero lo que retratas hace mella en tu alma», reflexiona Fidel, «ser humano y estar comprometido en relatar tiene una doble complejidad, porque eres periodista, pero también una persona que sufre. Además de asistir a violencia y conflicto, a mí me han puesto una pistola en la cabeza, y todo eso te deja para siempre una huella, la de la falta de confianza en la sociedad».

Quien así habla es Fidel Raso, profesor honorífico en la Universidad de Alcalá, multipremiado fotoperiodista nacido en Sestao, pero vinculado a la vallisoletana Villa del Libro, donde reside actualmente, desde hace un cuarto de siglo. El veterano profesional es hilo conductor del documental sobre terrorismo «Memoria revelada», dirigido por el periodista leonés Pedro Lechuga y promovido por la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Castilla y León con el respaldo de la Junta, que se estrena en Valladolid el próximo 24 de febrero.

El metraje, con localizaciones en León, Urueña, Valladolid, Madrid y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria, recoge reflexiones de víctimas de ETA en conversación con el testigo de sus tragedias, que disparó su cámara en cincuenta atentados durante los ‘años de plomo’ del País Vasco, pero también en innumerables otros conflictos bélicos e hitos históricos a lo ancho del planeta durante treinta años. Y así, precisamente, se titula uno de sus libros, «Crónica de 30 años en primera línea» (Ediciones Beta, 2022), que lleva por subtítulo: «Las fotos que me ayudaron a NO entender la vida».

El impacto emocional del testigo

Cuando responde a las preguntas sobre el documental y sobre su trayectoria, en Fidel se trasluce ese agotamiento emocional que pudo pasar desapercibido desde fuera, pero que tarde o temprano impacta en quien deja para la posteridad el testimonio de su trabajo sobre el escenario del dolor, esforzándose por compaginarlo con sus propios sentimientos, a lo largo de una intensidad vital imposible de resumir.

Respondió «encantado» a la llamada de Pedro y al guion del documental, pero reconoce que volver mentalmente a aquellos escenarios ha sido duro. «Para un reportero que ha vivido acciones terroristas, regresar pasados los años, volverlo a vivir, es una situación difícil, como para cualquier ser humano; los encuentros con familiares y víctimas generan tristeza y las mismas emociones, de nuevo, en las manos».

En esas manos reposaba la cámara de fotos que inmortalizó cincuenta atentados de ETA, pero también innumerables otros momentos de violencia e instantes históricos en todo el mundo: Fidel estaba allí, ante los coches bomba, pero también en la guerra de Irak, Palestina, India, Moscú, Ecuador, la caída del Muro de Berlín o las elecciones en la Alemania del Este.

Si se le pregunta por las tres fotografías más difíciles de su carrera, responde que todas lo fueron, pero destaca una que no se publicó: «El escenario no termina cuando has hecho clic, y suelo mencionar una foto en Kurdistán que me dejó muy turbado a la orilla de una carretera volviendo de una zona de conflicto. Había vehículos militares en la cuneta. Paré el coche y vi tres tumbas pequeñitas, tapadas con tierra, en paralelo a la carretera. Imaginé el drama de los padres. Es tu cerebro el que elige, y aquellas tres tumbitas no eran un carro de combate, pero eran algo peor; eran el silencio después de la violencia«.

Poner en su lugar el valor de los fotoperiodistas

«Memoria revelada» es el cuarto documental de Pedro Lechuga, que focalizó los anteriores en conflictos vividos en su tierra, Valencia de Don Juan, y Galicia, sobre la lucha contra centrales nucleares, y en la vida de los eremitas de las Cuevas Menudas, en León. Un contacto con la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Castilla y León por otros motivos le dio un giro a la idea inicial que le rondaba la cabeza —un documental sobre la trayectoria de Fidel— y de ese modo casual se decidió reunir a ambos, al fotoperiodista y a las víctimas que retrató.

El documental, que se presenta en Valladolid, pero se llevará a todas las provincias de la Comunidad, pretende poner en su lugar el valor de los fotoperiodistas olvidados que vivieron día a día el dolor y el sufrimiento de aquella época. «Conozco a Fidel a través de amigos comunes y me interesaba su trayectoria, pero surgió esta oportunidad de reunirlo con las víctimas de los atentados que fotografió». Fidel, así, conversa en el documental, que supuso seis meses de trabajo, con el hermano del niño Fabio Moreno, asesinado en Erandio en 1991, cuando tenía dos años de edad; la hermana de Miguel Ángel Blanco o quienes sufrieron los treinta y cinco kilos de Goma-2 que segaron las vidas de doce jovencísimos guardias civiles en la Plaza de la República Dominicana de Madrid.

El debate sobre la crudeza de las imágenes

Las víctimas reconocen el papel de los testigos de aquel terror. A veces se rompen y sus testimonios, en diálogo con Fidel, abren el debate sobre qué imágenes se deben o no publicar, sobre si mostrar las fotografías en toda su crudeza —algo probablemente impensable a día de hoy— ayuda a visibilizar la realidad, para que el mundo la conozca y la presencie, o bien supone darle un altavoz al miedo que pretende generar la banda terrorista.

«El debate es muy interesante», opina el director, «Fidel plantea qué pasaría si se dejaran de captar y publicar esas fotografías y se mantuviera la realidad en silencio, porque también es posible defender que el impacto puede ser positivo, algo que se discutió durante la pandemia, ya que lo que no se ve, no existe. Hay atentados de los que no hay imágenes y solo se conocen por los testimonios, pero ¿dónde están los límites? Mi opinión personal es que duela lo que duela la realidad, nuestra misión como periodistas es contarla, con los límites éticos necesarios, pero la sociedad tiene que saber lo que está pasando».

Una última reflexión

«Desde que el ser humano sale de las cuevas hasta nuestro tiempo», reflexiona Fidel Raso, «se ha demostrado, en toda la historia de la humanidad, que la convivencia genera violencia. Y ahora, a pesar de la evolución, la convivencia se sigue agrietando. Se lleva avisando durante mucho tiempo de que no terminamos de articular la democracia bien entendida, que es la única solución. Las democracias ya no caen por levantamientos militares, ahora caen por las propias democracias, como estamos viendo con Trump. Yo solo pido que asentemos las democracias participativas en sociedades libres, que los partidos trabajen por el bien común y que los medios de comunicación se serenen».

🗓️📍⏰ El estreno del documental, a partir de las 16:15 horas del 24 de febrero en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, con entrada libre.
El tráiler, aquí ▶️ Tráiler Memoria Revelada

2 comentarios

  1. Pedro Sánchez Quintana

    Gran visión del ser humano y no solamente su capacidad de no aprender sino de poderlo repetir La escasa evolución en las nobles convivencias. Será necesario el mal para los que deseamos el bien o nos haremos cómplices sin saberlo?. En cualquier caso Fidel lo retrató bien y no narra mejor.

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