La adicción de los menores a las redes, tras el incremento de los datos de criminalidad en Castilla y León

La adicción de los menores a las redes, tras el incremento de los datos de criminalidad en Castilla y León

La Fiscalía confiesa su preocupación y subraya la aparición de nuevos delitos: acoso, odio y contra la integridad moral

El reciente debate abierto a raíz del anuncio del presidente del Gobierno de prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales y las reacciones contrarias a la medida (no pocas en esas mismas redes sociales, como TikTok, por parte de los propios menores) se solapan con la preocupación que confiesa la Fiscalía de Castilla y León en su último informe, en el que no se esconde el incremento de la criminalidad entre los menores de la comunidad autónoma y la incidencia que las nuevas tecnologías en sus manos pueden tener en esos datos.

En su balance de criminalidad, la Memoria de la Fiscalía, publicada a finales de 2025, pero relativa al año anterior, recoge un aumento generalizado de las infracciones por parte de menores en la comunidad autónoma. Los delitos de lesiones ascienden de 222 en el año 2023 a 299; las agresiones sexuales también crecen, de 44 a 65; se incrementan ligeramente los robos con fuerza y violencia y los delitos de daños pasan de 103 a 158. Afortunadamente, una de las infracciones más preocupantes, los delitos de violencia doméstica, descienden de 142 a 100, aunque otros, como conducir sin permiso, casi se duplican, de 47 a 79.

Pero es especialmente llamativo algo que destaca la Fiscalía en un aparte: la aparición de novedades en la tabla de infracciones por delitos que no aparecían en anteriores ejercicios: acoso (69 infracciones), contra la integridad moral (26) y odio (11).

La influencia en el comportamiento de la adicción a herramientas digitales

Y sobre todo ello reflexiona el Ministerio Público, incidiendo precisamente en la influencia de las nuevas tecnologías en esta evolución. Advierte el informe, claramente, sobre la ralentización y dificultades en la investigación de muchas de las infracciones cometidas a través de las nuevas tecnologías y añade que se han detectado supuestos de adicción a las herramientas digitales que tienen repercusión en casos de violencia doméstica, con claras consecuencias perjudiciales para los menores: bajo rendimiento escolar, trastornos del sueño y especial agresividad en caso de que los mayores quieran ejercer algún tipo de control.

La fiscal de Palencia advierte del aumento de las infracciones cometidas a través de las redes sociales, muchas de ellas por menores de 14 años, consideraciones a las que se suman otras fiscalías, que observan el aumento de los delitos contra la libertad sexual (Salamanca y Soria), mientras que la Fiscalía de Valladolid constata el aumento estadístico de la criminalidad en menores contra la libertad sexual, pero también en cuanto a los delitos de lesiones.

Las redes sociales y la corrupción de menores

Pero el uso de las plataformas por parte de los menores que preocupa a la Fiscalía no es el único aspecto sobre el que cabe reflexionar. Son constantes los casos de corrupción de menores a través de redes sociales que dan a conocer las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Solo en los primeros días de febrero, en esta comunidad autónoma han sido varios los comunicados de las fuerzas policiales y judiciales en los que se describía el modus operandi de quienes captan a menores de edad en el río revuelto de las pantallas.

El día 2, la Guardia Civil detuvo en Burgos a un varón de 49 años de edad tras una comunicación recibida en la Oficina Nacional de Recepción de Denuncias en la que una ciudadana alertaba de la posible actividad delictiva de una persona que se dedicaba a mantener, haciendo uso de diversas redes sociales, contactos pornográficos a distancia con niños y adolescentes de distintos países.

De esa alerta nació la operación «IN LUCIS» emprendida por investigadores de la Cibercomandancia de la Guardia Civil con sede en el “INCIBE” de León y de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Burgos.

El modus operandi quedó definido: una vez ganada la confianza de las víctimas, el individuo detenido, con antecedentes por hechos similares, comenzaba a practicar, generalmente a través de videollamadas, todo tipo de actividades de índole sexual, en algunos casos incluso a cambio de una contraprestación económica para los menores, señala la Guardia Civil, «aprovechándose de su situación de vulnerabilidad e inmadurez«.

El mismo día 2, el Tribunal Superior de Justicia remitía sentencia condenatoria para un vecino de Valladolid de 25 años por agresión sexual a una menor a la que conoció por Instagram cuando la niña tenía solo 11, y tres días después fue la Policía Nacional de Burgos la que comunicó la detención de un varón de entre 20 y 30 años como presunto autor de otro delito de corrupción de menores sobre una niña a la que también había conocido y acosaba sexualmente a través de Instagram.

Según la información de la policía, el individuo remitía fotos y se las solicitaba a la menor, que bloqueó el perfil de su interlocutor. Sin embargo, al día siguiente éste contactó de nuevo usando un perfil distinto, insistiendo en su requerimiento sexual e invitándola incluso a mantener relaciones íntimas personales.   

En resumen, tal y como alertó la Fiscalía General del Estado, las redes sociales pueden resultar un factor perverso a la hora de convertir a los menores tanto en víctimas como en autores de delitos a espaldas de la mirada de sus familias.

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