Jorge M Molinero: «Escribir poesía es como tirar una botella al mar sabiendo que es difícil que nadie la recoja»

Jorge M Molinero: «Escribir poesía es como tirar una botella al mar sabiendo que es difícil que nadie la recoja»

El poeta vallisoletano presenta «Urdimbre», ‘una historia de tierra ficción’

«Un recién nacido sentimiento de apego a la tierra y el hallazgo de un archivo en el ordenador del padre muerto propician este viaje, en el que el poeta vuelve a la infancia»; así comienza la reseña de «Urdimbre», el decimotercer poemario de Jorge M. Molinero (1976) que presenta en Valladolid el sábado 21.

Y eso es lo primero que confiesa, que siempre fue muy urbanita y su único sentido de pertenencia era su barrio, la Rondilla, en Valladolid, hasta que decidió resucitar algo que había ocurrido hacía muchísimos años, cuando era un niño, durante un verano de mucho calor en un Renault 18 sin aire acondicionado que por entonces le pareció un suplicio.

La memoria personal y la memoria histórica se entrelazan tras la portada de ese palomar castellano que pintó su padre, mientras Molinero cuenta, en su tejido de versos, lo vivido, lo imaginado —y lo sentido— en aquel lejano peregrinaje por caminos y pueblos de Castilla, junto a su padre y el pintor José María Castilviejo, buscando paisajes ocres que fotografiar, de ese amarillo falto de la grandiosidad del verde y las montañas que en aquel entonces, cuando vivió el viaje real, con apenas diez años de edad, le pareció aburridísimo.

A la hora de contar el sentido de su poemario reflexiona sobre esa escasa identidad castellana históricamente basada en el españolismo a la que ahora le ha salido, entiende, «un movimiento muy bonito carente de nacionalismos», reivindicativo de las tradiciones y el paisaje que él entonces denostó y ahora le ha descubierto el sentimiento del territorio.

Entre memoria y ficción

Esta «historia de tierra ficción», que así se la describe, tiene como objetivo rendir homenaje a su padre, «no para recordarle, sino para resucitarlo», y a su abuelo, que fue trabajador de RENFE, pero también «contar el amor al paisaje de Castilla», recoger episodios reales que sucedieron entonces y, simultáneamente, darle vida a «una especie de monstruo mitológico» en el que se convierten, en la parte imaginaria del relato, los ferroviarios que llegaron a Castilla desde el norte a defender la República después del alzamiento.

«Ahí entra en escena Chusa», dice, refiriéndose a la historiadora María Jesús Izquierdo, «que, cuando descubro en el ordenador de mi padre, tras su muerte, unas memorias en las que habla de los frentes en los que estuvo mi abuelo durante la guerra —Brunete, Belchite o la Batalla del Ebro— me cuenta la historia de los ferroviarios y me invento que en ese viaje que emprendo de nuevo, en ese viejo Renault con mi padre y Castilviejo, me los encuentro, transformados en un Engendro metálico que va a defender la República sabiendo que va a perder».

«Los represaliados y la memoria», concluye, «como tantas cosas que nos han robado en esta Castilla que nunca cambia, merecía un homenaje».

«La poesía es la minoría de minorías»

Cuando a Jorge se le pregunta por qué escribe poesía se nota que es que no puede evitarlo.

La poesía, dice, es como un páramo, que es como se llama la editorial (se ríe), un erial. «Escribir poesía es como lanzar una botella al mar sabiendo que es difícil que nadie la recoja», arranca. «Hace años había grupos poéticos, pero ahora ha vuelto a ser la minoría de minorías. Escribes sabiendo que no vas a tener reconocimiento y que seguramente vas a perder dinero, pero me gusta».

Este es su cuarto libro con la editorial Páramo, pero ha publicado con otras editoriales de Alicante, Madrid y Valladolid, y afirma que, a pesar de todo, seguirá escribiendo poesía, «hasta que ella se canse de mí».

Jorge M Molinero comenzó a escribir poesía en 2009. Urdimbre es su decimotercer poemario. Ha publicado, entre otros, Bluebird (2020), La ceguera del lanzador de cuchillos (2022) o Un país de sed (2024), todos ellos con la Editorial Páramo. Es cofundador del grupo poético Susurros a pleno pulmón e integrante de la banda subversiva Poetas en lucha.

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