Por nuestra tierra, nuestros montes, nuestros pueblos, por nuestra gente, vuelve la plataforma «Respeto» a las calles de Castilla y León: por la exigencia de Respeto, en mayúsculas, que ya salió en forma de decenas de miles de personas en febrero de 2024 a reclamar eso mismo al gobierno autonómico que entonces ocupaba la coalición de derecha y ultraderecha.
Ahora, un año y medio más tarde, roto el pacto entre Alfonso Fernández Mañueco y Juan García-Gallardo, pero en una situación idéntica en lo demográfico y lo ideológico e incluso peor en lo que a incendios forestales se refiere, la plataforma vuelve a la carga.
«Respeto» agrupa a partidos, organizaciones y sindicatos (PSOE, Izquierda Unida, Sumar y Podemos en coordinación con los sindicatos Comisiones Obreras, SteCyL y el colectivo de consumidores Cavecaluna) y retoma la reivindicación con la convocatoria de una manifestación regional el domingo, 23 de noviembre, a las 12 horas, en León.
La Plataforma Respeto pide responsabilidades por la gestión de los incendios de este verano y denuncia el abandono del medio rural por parte del gobierno autonómico, al que acusan de “promover la especulación y el negocio en nuestro territorio”.
Los partidos y sindicatos agrupados en «Respeto» exigen “respeto” a las personas afectadas y reclaman, una vez más, la dimisión del consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones.
El manifiesto
Las organizaciones políticas, sindicales, ecologistas y sociales que firmamos este
Manifiesto queremos volver a exigir “Respeto”. Los catastróficos incendios de este
verano, que se han cobrado la vida de 4 personas y han arruinado los hogares y los
recursos económicos de muchas familias, son solo la parte más dramática del abandono
que sufre nuestro medio rural por parte de la Junta de Castilla y León. La provincia de
León ha sido una de las más damnificadas. Por eso, el próximo 23 de noviembre nos
manifestamos en la capital leonesa exigiendo que nunca vuelvan a repetirse
acontecimientos como los vividos este año. Lo haremos para recordar todos los lugares
en los que el fuego ha devorado las esperanzas de la gente, pero también para evitar
que el medio rural siga siendo un escenario de abandono, de especulación y de riesgo.
Los incendios se ceban con las provincias más despobladas y esto no es casualidad.
Acabamos de saber que la fiscalía de Castilla y León ha abierto diligencias previas
contra el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y contra
el consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos
Suárez Quiñones, por posibles delitos de prevaricación por omisión, especialmente del
deber de socorro, y delitos contra el medio ambiente durante los graves incendios
ocurridos este verano en el norte de León. Tras el tremendo desastre en su gestión, el
presidente de la Junta se comprometió en sede parlamentaria a “un extenso diálogo” con
todos los sectores implicados para mejorar la prevención de incendios forestales en
Castilla y León.
El resultado es que no ha cumplido este compromiso y que, a día de hoy, el 30% de la plantilla de los servicios de prevención de incendios ya ha sido despedida.
Y es que la gestión del Gobierno del Partido Popular en Castilla y León en estos 38 años
no ha servido para resolver los principales problemas de esta tierra, entre ellos el de la
despoblación que afecta, y mucho, a la conservación de nuestro medio natural.
En ese tiempo hemos perdido, según datos del Instituto Nacional de Estadística, 215.000
habitantes. León ha sufrido especialmente esta sangría. Este éxodo tiene causas y tiene
responsables porque nunca, desde 1987, el Partido Popular ha establecido ningún
proyecto de equilibrio territorial para Castilla y León que tuviera en cuenta las
necesidades de la gente. Se podría decir que la despoblación del medio rural más bien
ha propiciado que la Comunidad se haya convertido en un espacio para la especulación.
BIOGAS Y MACROGRANJAS
La situación actual muestra movilizaciones contra las macrogranjas porcinas y sus
plantas de biogás, debido a la preocupación por la contaminación y la falta de garantías
del Gobierno Autonómico. Existe la sospecha de connivencia con intereses económicos,
como lo evidencia la «trama eólica». Esto sugiere que los actuales responsables políticos
ven el medio rural como una oportunidad de negocio, sin considerar a sus habitantes ni
la protección del entorno natural.
UN DESPILFARRO
Resguardar el medio natural supone, entre otras cosas, evitar que haya incendios.
Lamentamos tener que recordárselo, una vez más, al señor Consejero de Medio
Ambiente, el leonés Juan Carlos Suárez Quiñones, quien declaró que mantener el
operativo contra incendios durante todo el año era “un despilfarro”. Un despilfarro será
ahora tener que indemnizar a las familias que han perdido su medio de vida, sus casas y
sus esperanzas, restituir la belleza a un paisaje que servía de telón de fondo al único
negocio que les había quedado a muchos habitantes del norte de León y de Palencia
ante la pérdida de la minería.
PAGAR EL DESASTRE
Los abajo firmantes esperamos que la ciudadanía reaccione y haga pagar el desastre en
el que nos tiene sumidos el Partido Popular en las próximas elecciones autonómicas. En
este sentido recordamos que el breve, aunque intenso, paso de la ultraderecha por el
Gobierno de Castilla y León dio resultados todavía más desastrosos para esta sufrida
autonomía. Por circunscribirlos al ámbito rural debemos recordar que la Consejería de
Agricultura, adjudicada a Vox, relajó la vigilancia de la tuberculosis bovina lo que
amenazó la extensión de esta enfermedad por toda la Comunidad y por todo el país. El
Ministerio de Agricultura tuvo que inmovilizar la cabaña ganadera de Castilla y León para
evitar el contagio con el consiguiente perjuicio de las y los ganaderos de nuestra
Comunidad. Además la ultraderecha ha tratado de que se pierdan derechos
conquistados, ha insultado a las víctimas de la Guerra Civil y, sobre todo, ha establecido
el odio como fenómeno social y político dirigiéndolo especialmente contra las y los
inmigrantes. La negación del cambio climático, que explica parte de la gravedad de los
incendios, es también una contribución suya que ha aceptado de buen grado el Partido
Popular en el Gobierno.
CAMBIO CLIMÁTICO
Pero la realidad es tozuda y demuestra que el cambio climático existe y que luchar
contra esta emergencia debe estar entre las prioridades de cualquier Gobierno. Perder
nuestros montes nos hace más vulnerables, contaminar nuestros acuíferos nos condena
a la escasez de agua, llenar los terrenos de cultivo de huertos solares nos hace más
dependientes alimentariamente. Negar la evidencia solo nos hace más estúpidos.
El mundo rural es necesario también para quienes viven en las ciudades. No hay vida sin
recursos naturales y son las personas de nuestros pueblos quienes tradicionalmente
cuidaban el medio natural. Por eso, la despoblación en nuestros pueblos es un problema
que debemos abordar. El empleo es uno de los factores que puede arraigar a las
personas al territorio. Las organizaciones sindicales se han cansado de reivindicar
empleo verde para combatir la despoblación y, entre ese empleo, tiene que estar el
cuidado de nuestros bosques durante todo el año. Para asentar población, es
imprescindible contar con unos servicios públicos adecuados y las infraestructuras
básicas necesarias. Exigimos un operativo contra los incendios que sea público y que se
mantenga durante los 12 meses para que los trabajos del invierno puedan prevenir los
incendios de verano.
DURO CASTIGO A LOS PUEBLOS
La Junta de Castilla y León, gobernada por el Partido Popular, ha infringido un duro
castigo a los habitantes de los núcleos rurales. Ha cerrado, o reducido a su mínima
expresión, los consultorios médicos, no ha querido combatir la exclusión financiera que
han impuesto las entidades bancarias, no ha fomentado la movilidad ni impulsado la
llegada de las nuevas tecnologías, ni ha puesto en práctica una política de vivienda rural
porque el Gobierno Mañueco está mucho más interesado en desobedecer la Ley de
Vivienda estatal. Mientras, en los relucientes despachos del Gobierno Regional se
distribuyen por el territorio actividades industriales que dañan el medio ambiente y la vida
en los pueblos sin tener en cuenta las necesidades de sus habitantes.
Las organizaciones que firmamos este manifiesto exigimos un proyecto para el mundo
rural de Castilla y León que contenga como mínimo:
–Un operativo de incendios público durante todo el año, con recursos suficientes.
Ayudas rápidas y suficientes para las personas que han perdido su medio de vida o
sus propiedades durante los incendios no sólo de este verano sino también los
sucedidos en años anteriores.
–Un plan de vivienda rural que permita la instalación de nuevas familias en nuestros
pueblos.
–Infraestructuras y un plan de movilidad que vaya más allá de subvencionar los
billetes del autobús como ha planteado la Junta de Castilla y León.
–Una planificación de las instalaciones energéticas que están proliferando sin control
por los cuatro costados de la Comunidad estableciendo una moratoria para las
macrogranjas y las plantas de biogás.
–Un plan de instalación de nuevas tecnologías que haga atractiva la vida de las
personas más jóvenes en nuestro medio rural.
–Un plan de apoyo a las y los jóvenes agricultores y ganaderos que permita la
renovación generacional en el campo.
–La reapertura de los consultorios médicos que se han cerrado o que han reducido
sus actividades.
–El estudio de una propuesta para evitar la exclusión financiera en el medio rural.
–Un plan de empleo verde que permita a los habitantes de los pueblos vivir de la
naturaleza en sus localidades.
–Impulsar una normativa que proteja de la deslocalización de empresas
multinacionales a las zonas rurales, ya que esta tiene un impacto muy negativo,
generando desempleo, menor consumo y un debilitamiento económico significativo
en esas áreas.
—El cese inmediato del Consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones:
La incompetencia del Partido Popular para resolver todos estos desafíos en el pasado nos indica que ni podrá ni querrá abordarlos en el futuro, por lo que consideramos que es un buen momento para un cambio de políticas y de prioridades. Las elecciones autonómicas serán la oportunidad para hacer posible este cambio. Serán el momento en el que podremos lograr que haya “Respeto para Castilla y León”

