Esto se llamaba «Debate de totalidad del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales de la Comunidad de Castilla y León para 2026» y se celebraba este jueves en el mausoleo de Valladolid. Ahí llegaba el Partido Popular con sus presupuestos, con pocas esperanzas, seguramente, de que Chicote no se los devolviera a la cocina. Y aquello ha sido el no de Fuenteovejuna. Ni un extremo ni el otro, del norte al sur del Parlamento autonómico, se ha comido el plato. Ni un solo grupo le ha dado apoyo.
Iba y venía el manido «diálogo» y el portavoz de Soria Ya se ha referido a la «primera ronda» de reuniones del presidente Mañueco con los grupos. «La segunda ¿Cuándo va a ser?», ha preguntado, «la segunda la paga usted». Porque lo cierto es que de esa primera hemos llegado al día de hoy, es decir, directamente al debate, sin un paso más que se asemejara al diálogo. Bueno, sí, con un vídeo institucional grabado en la cocina explicando que había que dejar de lado el electoralismo y el cortoplacismo y comerse los presupuestos tal cual. Pero no ha colado.
Antípodas contra antípodas
El portavoz de Vox pedía que se reduzcan los impuestos que gravan la vivienda, precisamente ahora que la vivienda es un bien de lujo inaccesible para una mayoría y que se buscan los mecanismos para conseguir que se cumpla el derecho constitucional evitando la acumulación de propiedades y los sobreprecios; y en las antípodas, el portavoz de Podemos pedía que las ayudas se den con criterios de renta y vulnerabilidad para que lleguen a las personas que ganan 800 euros y no a las que ganan 7.000.
«No resuelven ustedes ni un problema con estos presupuestos; han hecho unos presupuestos sin saber cuánto podían gastar», ha rematado el procurador Igea, «llanero solitario» del extinto Ciudadanos; mientras el PSOE sentenciaba que con estos presupuestos, Mañueco se ha superado calificándolos de «históricos», porque efectivamente, lo son, dado «el ridículo de haberlos presentado fuera de plazo, antes de que se aprobara el techo de gasto».
«Ustedes se han instalado en el ruido y nosotros en las nueces», se le ha escuchado al portavoz del PP justo antes de que el presidente Mañueco saliera al estrado a poner el punto y final, acusando a unas antípodas y otras, socialistas y ultraderechistas, de no tener voluntad de negociar y de haber creado «la coalición del ruido». Algo así como cuando el que va en dirección contraria por la autovía denuncia que son todos los demás los que conducen en contrasentido.
«El estruendoso silencio de su soledad»
La culpa es de ustedes. Eso ha dicho Mañueco, que la culpa es de la oposición; de todos los que no le votan a él y votan a los demás partidos políticos, los que, de forma unánime, han votado en contra de sus presupuestos y, finalmente, en contra de su gobierno. La «coalición del ruido», la llama. Y los ciudadanos, dice el presidente, no se dejan engañar por el ruido. «Saben perfectamente cuándo se les defiende y cuándo se les utiliza».
Vox ha acabado esgrimiendo, arrugadísimo, el acuerdo de gobierno que antaño firmaron con el Partido Popular y que se ha quedado en eso, en un papel hecho trizas. El procurador Igea llamaba a Mañueco «vago de siete suelas» y Podemos añadía que lo que se escucha en las Cortes de Castilla y León no es ruido, sino «el estruendoso silencio de su soledad».
«Usted es incapaz de llegar a acuerdos, ni siquiera con Vox, que han sido capaces de salvar a Mazón en Valencia y estaban dispuestos a salvar al Mazón de Castilla y León, que es usted, señor Mañueco», ha insistido Pablo Fernández. «Por muchos medios de comunicación que usted siga comprando, la gente ya no olvida los incendios y solo le aplauden los que quieren ir en las listas».
Ahora sí. Decidan ustedes cuándo se les defiende y cuándo se les utiliza.

