«¿Por qué abre usted una cuenta en Mónaco en marzo de 2007 a nombre de Cider Trade?», pregunta el fiscal en el juicio de la Trama Eólica en el que están acusados de diversos delitos de corrupción 15 hombres y una mujer, todos ellos antiguos altos cargos del Partido Popular en la Junta de Castilla y León, empresarios amigos o familiares.
Al que hoy toca responder a las preguntas, y en concreto a esta, es al abogado y empresario Jesús Rodríguez Recio, que tiene una más que estrecha relación (se conocieron siendo estudiantes) con el exviceconsejero de Economía, Rafael Delgado, quien hace unos días reconoció haber tenido el dinero, en pesetas, en una caja fuerte en su casa. Pero además, Rodríguez Recio tenía en aquellos años cuatro sociedades en Panamá y Suiza, todas con nombres en inglés. Cider Trade es una de ellas.
Cuentas en Mónaco y Suiza y coches regalados
Rodríguez Recio guarda un silencio de larguísimos segundos y acaba tratando de explicar por qué abrió esa cuenta a nombre de su propia sociedad en un banco monegasco meses antes de que, supuestamente, otro de los implicados le dijera que el pago correspondiente a sus negocios eólicos tenía que ingresárselo en ese país. Asegura que su memoria le dice otras cosas: «Mi cabeza… digamos… mis recuerdos son completamente diferentes».
«¿No será que, si no intervino usted, pero abre una cuenta y cobra, está cobrando en nombre de otra persona, en concreto de Rafael Delgado?» Rodríguez Recio contesta que en absoluto. «Entonces, ¿por qué reparte el dinero Francisco Aguirre (otro de los empresarios beneficiados por la trama) con usted, una sustanciosa cantidad, sin que usted hubiera hecho absolutamente nada?»
El fiscal sigue apretando y el abogado y empresario, que en este juicio se defiende a sí mismo como letrado, balbucea e intenta salir del atolladero de cuentas en bancos en Mónaco y Suiza, negocios en Panamá y cantidades que (en este punto del interrogatorio) superan los diez millones de euros que iban pagándose a trozos, parte en Mónaco y parte en España, a veces en metálico y otras regalando al acreedor coches de lujo.
¿Quién era «el señor Klein»?
Tal cantidad de personas, sociedades, cuentas bancarias y millones interpuestos en este mantel de retales son suficientes para que cualquiera se pierda, de modo que, sinceramente, es difícil aclararse de quién de los dos era el testaferro (así lo define la Fiscalía Anticorrupción) de quién.
El fiscal pide que en la pantalla de la sala de vistas se proyecten imágenes de contratos, facturas y detalles de cuentas, y en determinado momento pregunta quién era el señor Klein.
Como en las series de ficción norteamericanas, el empresario sentado en el banquillo responde: «¡Ah! ¿El señor Klein? pues era un… no sé a qué banco pertenecía, pero es posible que fuera de cualquier banco».
«Habíamos hecho cuentas Paco y yo»
«La diferencia entre el dinero que yo recibí y lo que recibiera el señor Galdón (otro empresario excluido por Anticorrupción por prescripción de delitos) se lo había pagado al señor Aguirre en dinero en España, y de la diferencia se descontó un coche Mercedes que se le entregó a Francisco Aguirre«.
A la sociedad panameña del protagonista del interrogatorio se le transfirieron 612.613,33 euros desde la sociedad panameña de Aguirre. «Habíamos hecho cuentas Paco y yo y prefirió dejarme allí ese dinero, no recuerdo el motivo, que luego al final va todo a Suiza, a las nuevas off shore; pero es igual, se pusieron de acuerdo el suizo y el monegasco y lo fueron transfiriendo, y a mí me transfirieron esos 612, que luego fueron, menos los 315.000, a las cuentas suizas».

