Con Mañueco, actual presidente de la Junta de Castilla y León, como vigilante de la ética del PP (ese título llevaba en aquella época), las pesetas se guardaban en la caja fuerte y la televisión que se compraba para la oficina costaba 20.000 euros. Los bancos no eran de fiar, así que el dinero se sacaba del cajero y se dejaba en casa, y las compraventas de viviendas y acciones entre amigos se entretejían en una arquitectura más compleja que la que levantó las Torres Gemelas en Nueva York.
Castilla y León, durante la época de la Trama Eólica que juzga ahora un tribunal en la Audiencia Provincial de Valladolid, se relacionaba con Singapur, Polonia, Alemania, Francia, Italia y el resto del planeta si hacía falta para que unos cuantos (supuestamente, que aún estamos de juicio) se repartieran millones de euros a costa del ciudadano, que, ajeno a todo, seguía pagando sus impuestos y votando al Partido Popular. Durante 40 años.
El fiscal, desentrañando la trama
El fiscal del caso ha acorralado en la sesión de este miércoles a Rafael Delgado, el principal encausado, número dos de la Consejería de Economía, ya condenado en el caso Perla Negra y para el que ahora se piden otros 42 años de cárcel y multa de 239 millones de euros, que ha confesado que las viviendas de cientos de miles de euros que compraba a compañeros de la Consejería y empresarios amigos como Alberto Esgueva o Jesús Rodríguez Recio las financiaba a medias entre hipotecas de las que respondían su sueldo de 60.000 euros, lo que sacaba de los cajeros y lo que guardaba en su caja fuerte en efectivo.
El problema es que todo esto sucedía entre los años 1990 y los 2000, antes pesetas y después euros, de modo que para pagar coches y viviendas había que cambiar las antiguas pesetas en euros. Delgado afirma que, como los bancos no eran de su confianza, llevó el dinero de su caja fuerte, que asegura había heredado de sus padres, a un despacho de abogados para que allí le ayudaran a cambiarlo al margen del sistema bancario a cambio de una comisión.
Naturalmente, el despacho de abogados ya no existe, porque «falleció», como el exconsejero Tomás Villanueva, así que el fiscal no ha obtenido respuesta a la pregunta de qué despacho de abogados era aquel.
55.000 euros en efectivo en un BMW y 20.000 en una televisión
Durante las horas de interrogatorio que han llenado la mañana, el fiscal ha preguntado a Delgado por las cantidades ingentes de dinero que se movían en aquella época en la que la Consejería manejaba las licencias para la instalación de parques eólicos, y en concreto, por varias viviendas que fue comprando a Esgueva o Recio, en Comillas y Valladolid, que pasaban de manos de uno a otro y de sociedad en sociedad. En la trama societaria es fácil perderse: Tough Trade, Inverduero, San Cayetano Wind y otra docena, incluidas las del propio Delgado, entre ellas Samuño Activos, desde la que actuaba como «consultor».
Pero el patrimonio no se quedaba en comisiones, empresas, eólicas y viviendas, sino que Delgado ha sido preguntado también por un BMW parte de cuyo precio, 55.000 euros de nada, pagó en efectivo, y una televisión Bang and Olufsen por valor de otros 20.000 que instalaron entre él y su amigo Recio en una vivienda del Paseo de Zorrilla de Valladolid en el que él residía y se transformó en oficina de la noche a la mañana, aunque no se sabe bien quién de los dos pagó.
Delgado, que abría esta semana el turno de declaraciones de los 14 imputados y podría pasar el resto de su vida en prisión, tiene aún que verse las caras con las preguntas de la abogada del Estado y el resto de letrados de acusación y defensa.


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