España registra 192 víctimas mortales en accidentes ferroviarios desde el año 2000 y 73.500 de tráfico
Aunque este miércoles por la tarde a la Subdelegación del Gobierno en León no le constaba la procedencia de las víctimas de la tragedia en Córdoba, son varios los medios de Castilla y León que publican la muerte de los leoneses Julio Rodríguez y José María Fernández en Adamuz, uno de ellos viajando en el Iryo que descarriló y el otro en sentido opuesto, en el Alvia de Renfe que embistió los vagones del primero.
Julio y José María serían, de confirmarse oficialmente, las únicas víctimas de la comunidad autónoma conocidas por el momento en la última tragedia registrada en la red ferroviaria de nuestro país.
Los apocalípticos y la aprensión al subir al tren
Después de Adamuz, de forma evidente, la sensibilidad social se ha exacerbado, como sucedió en 2013 tras el siniestro de Angrois. A esa lógica aprensión que puede sentirse al subir a un tren por parte de usuarios habituales de Renfe —y, en general, de la red de ferrocarriles españoles, sea utilizada por Ouigo o por Iryo— después de la insoportable tragedia, se suman, sin embargo, con mensajes tremendistas, los apocalípticos. En este caso, los apocalípticos de las vías, las catenarias y las traviesas, especialmente en redes sociales y en algunos medios —por llamarlos de alguna manera—, siempre dispuestos a extender la alarma con fines políticos que no son otros que sus intereses propios.
Las últimas noticias acerca de las causas del espantoso drama sufrido por tantas familias apuntan a una rotura en la infraestructura del tramo en el que salieron de sus cauces los últimos vagones del Iryo para invadir las vías por las que circulaba el Alvia, pero en todo caso, a la investigación aún le queda mucho por recorrer.
A la tragedia de Adamuz, y múltiples otras sucedidas a lo largo de la historia del ferrocarril español, se le han unido, además, coincidiendo en el tiempo, el accidente en los rodalíes de Cataluña que ha provocado la muerte de otro maquinista y las denuncias de algunos profesionales sobre las condiciones de la línea de alta velocidad Madrid- Barcelona, que han conllevado limitaciones de velocidad por motivos de seguridad en ese trayecto.
1.119 personas muertas en las carreteras en 2025
Sin embargo, en circunstancias como las actuales conviene no solo sortear la histeria que siembran algunos y abrazar la prudencia, sino también consultar los datos para contrastarlos con nuestra percepción de la realidad y desterrar la ansiedad en lo posible, a pesar del cúmulo de fatales coincidencias.
Únicamente con ese objetivo se debe recordar que la Dirección General de Tráfico, en su balance de este último diciembre, es decir, el de 2025, ha cuantificado en 73.500 las víctimas registradas en accidentes de tráfico en España desde el año 2000, es decir, en lo que llevamos de siglo. Solo este año pasado fueron un total de 1.119 las personas fallecidas en nuestras carreteras.
Con respecto a los accidentes ferroviarios, el número de personas que han perdido la vida desde que comenzó el siglo veintiuno, según diversas fuentes, asciende a 192 hasta el día de hoy, en ese mismo periodo, incluyendo las víctimas del accidente de Córdoba.
En las estadísticas oficiales del INE accesibles en su web, entre 2010 y 2024, se recogen incluyendo colisiones, descarrilamientos, accidentes en paso a nivel y causados a personas por material rodante (atropellos), además de incendios en material rodante y otros, un total de 465 fallecidos, pero si se filtran únicamente los accidentes por colisión o descarrilamiento de trenes, la cifra se queda en 109 fallecidos de los cuales 79 corresponden al año 2013, es decir, al accidente del Alvia de Angrois.
Desgraciadamente, a esa estadística que el INE cierra en 2024, este 2026 recién estrenado nos obligará a sumar otras 43 personas que perdieron la vida en las vías.

