Las temperaturas medias y máximas de los meses de junio y agosto en Castilla y León batieron los récords históricos que ostentaba el primer verano del siglo XX, el del año 1900, y el estío, en su conjunto, ha sido el segundo más cálido en la comunidad autónoma desde 1961, solo después del de 2022, con anomalías superiores a su promedio de 2,7ºC (las máximas) y 1,8ºC (las mínimas).
El balance estacional ofrecido este lunes por la delegación de AEMET en Castilla y León califica la temporada veraniega como «extremadamente cálida» y resume las dos olas de calor registradas en el trimestre —la primera desde el 28 de junio hasta el 1 de julio (hasta el 2 en el noroeste) y la segunda, extraordinariamente persistente, del 3 al 18 de agosto—, así como el déficit de precipitaciones, que alcanza el 31 %, de modo que el balance general es de «periodo muy seco», con un mes de agosto que duplica ese déficit de lluvia hasta el 67 %.
El delegado territorial de AEMET, Manuel Mora, en su repaso por las numerosas efemérides registradas durante el verano, ha subrayado los 50 días durante los que Castilla y León ha sufrido temperaturas máximas iguales o superiores a 30 grados «cuando lo normal son 35 días».
La máxima absoluta del verano se ha registrado en Candeleda (Ávila), con 43,4 grados, y la mínima absoluta, 2,2 grados, se registró en Cuéllar (Segovia), el 21 de julio.
En la gráfica de los últimos once años, Mora interpreta que «hay una tendencia clara y evidente» a veranos extremadamente cálidos y destaca un mes de junio «realmente excepcional» en la serie histórica.
Se han emitido 2 364 avisos desde AEMET por temperaturas extremas y tormentas, si bien se han registrado menos descargas eléctricas de lo habitual en cada provincia (las más de 10 000 en León o más de 9 000 en Burgos no suponen un incremento para esas zonas), con la excepción de Valladolid, donde se detectaron 3 500 rayos, lo que supone una anomalía positiva.

El número de noches tropicales, con temperaturas que no descienden de los 20 grados, ha batido también récords históricos, y el conjunto del verano ha sido el más cálido registrado en Ponferrada, Ávila y Zamora.
La situación anticiclónica actual, advierte Mora, es persistente y las máximas vuelven a rondar los 35-36 grados en estos próximos días de mediados de septiembre, lo que supone una nueva situación excepcional y nuevo riesgo extremo de incendios.
¿Qué conclusiones pueden sacarse de todo esto? Es el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, quien da respuesta a esta pregunta: «Nos encontramos en un escenario de emergencia climática incuestionable«, afirma, «los fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, sequías prolongadas, inundaciones o grandes incendios forestales se suceden cada día con mayor intensidad; los efectos no solo son datos científicos, sino también pérdidas humanas, materiales y patrimoniales, que golpean de lleno a nuestra sociedad».
Canales ha recordado, en este punto, la propuesta del Gobierno de un pacto de estado al respecto. «Se trata de un compromiso firme que sienta las bases para anticipar, proteger, actuar de manera unida y coordinada, y recuperarse después de los daños causados».

