La Plataforma en Defensa de la Sanidad de Ávila ve contradicciones entre Mañueco y su consejero y rechaza que se siga trasladando a pacientes
En un par de semanas se cumplirá un año de la promesa del consejero de Sanidad de Castilla y León, Alejandro Vázquez, sobre la implantación durante el año 2025 de unidades especializadas en tratamiento de ictus en los hospitales de Ávila, Palencia, El Bierzo y Zamora, promesa que reiteró el propio presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, a finales de año: que estarían abiertas antes de que terminara. Pero no fue así.
Vázquez lo afirmó rotundo durante aquellos días —febrero de 2025— en los que la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Ávila le entregó 18.000 firmas exigiendo esta dotación, que tiene subrayada en su catálogo de peticiones en amarillo fluorescente.
Terminó 2025 y arrancando el año, el responsable de la sanidad en la comunidad autónoma y el presidente de la Junta comenzaron a hacer ronda por hospitales, a la vista de las cercanas elecciones, de modo que, si bien no en Zamora, como ha denunciado UPL, anunció la apertura inmediata de las unidades de ictus en El Bierzo y Ávila, que se estrenan prácticamente a la vez, en sendas visitas protocolarias.
Un hospital de «nivel 2»
Sin embargo, para la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Ávila, lo que se les da no es suficiente. Sus portavoces denuncian lo que consideran una «grave contradicción entre las declaraciones del consejero de Sanidad y las realizadas por el presidente en relación con la atención a los pacientes de ictus en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles».
Se refieren a que coincidiendo con la apertura de la unidad abulense, el consejero reconoció que algunos tratamientos no se podrán hacer en Ávila: «Los pacientes que tienen necesidad de trombectomía o incluso neurocirugía, evidentemente, tienen que ser trasladados al hospital de referencia como en el resto de provincias que tienen hospitales de nivel 2 de nuestra comunidad«, dijo Vázquez, destacando que para esas cosas «de alto nivel» habrá que trasladarse a «los cuatro hospitales grandes de la comunidad».
Y así lo interpretan los abulenses, que el consejero se refiere al Hospital de Ávila como «un hospital “de segunda”, que seguirán los traslados y que, en cambio, Mañueco asegura que con la puesta en marcha de la unidad de ictus no será necesario trasladar a los pacientes fuera de la provincia.
¿En qué quedamos?
La Plataforma cree que «estas afirmaciones contradictorias resultan especialmente graves si se tiene en cuenta que 18.644 personas han firmado reclamando una atención sanitaria digna en Ávila y una unidad de ictus real, completa y plenamente operativa. La ciudadanía ha hablado de forma clara y masiva, pero la Junta responde con mensajes confusos y contradictorios».
Este colectivo, que agrupa a numerosas plataformas de distintas zonas de la provincia, recuerda que el ictus es una emergencia sanitaria tiempo-dependiente, donde cada minuto cuenta. «No es aceptable que se genere incertidumbre sobre si los pacientes serán atendidos en Ávila o deberán recorrer decenas de kilómetros, poniendo en riesgo su vida y su recuperación».
En consecuencia, exigen «respuestas claras y hechos concretos»: personal especializado suficiente y medios técnicos adecuados y la garantía de que no habrá desplazamientos sistemáticos a otros hospitales.

