Mirad con buenos ojos a los gusanos de seda

Mirad con buenos ojos a los gusanos de seda

Dos investigadoras de la Universidad de Valladolid y el CSIC avanzan en la reparación de daños oculares

Hay noticias que no suelen protagonizar las portadas, pero que merecen el máximo orgullo, difusión y agradecimiento, porque son un estandarte de la ciencia en la comunidad autónoma. Son los frutos del trabajo silencioso que se hace en los laboratorios de nuestra tierra por personas de nuestra tierra y que pueden mejorar las vidas de muchas otras personas en todo el mundo.

Es el caso del trabajo de dos mujeres: la investigadora de la Universidad de Valladolid Patricia Gallego Muñoz y Susana Marcos, del Instituto de Óptica Daza de Valdés del CSIC, que han dado un importante paso adelante en la solución de daños oculares extrayendo una proteína de los capullos de la seda fabricados por gusanos, que ayuda a reparar la córnea.

La fibroína, explican desde la UVA, es una proteína que se extrae del capullo que fabrica el gusano de seda con el que se pueden obtener biomateriales para reparar daños oculares. El proyecto finalizó en diciembre de 2025 tras cinco años de investigación y ha sido financiado con 2,5 millones de euros.

Regalos de la naturaleza para corregir la presbicia

La idea inicial era obtener “tiritas» o “apósitos» que mejoraran el proceso de cicatrización de la córnea y sustituyeran a la membrana amniótica de donantes, que actualmente se utiliza cuando hay daños graves, como las quemaduras.

“Las propiedades que tienen estos biomateriales es que no son tóxicos para el tejido corneal; los podemos hacer transparentes, por lo que se adecuan a la transparencia de la córnea y son totalmente manejables porque se pueden adaptar a la función que queramos darle«, explica Patricia Gallego, investigadora principal del proyecto del Departamento de Biología Celular, Genética, Histología y Farmacología de la Facultad de Medicina, que se puso manos a la obra con otra investigadora ya jubilada, Carmen Martínez.

El trabajo in vitro en el laboratorio de la UVa, les llevó, sin embargo, más lejos, puesto que de ese primer paso se les ocurrió utilizar esos biomateriales para diseñar implantes intracorneales, es decir, en cristiano, lentes muy pequeñas que se colocan dentro de la córnea para ver su tolerancia y poder corregir la presbicia.

Este tipo de implantes ya se utilizan desde hace muchos años, y uno de los pioneros en aplicarlos fue el investigador referente en el campo de la oftalmología, José Ignacio Barraquer, aunque los materiales que se utilizaban ocasionaban muchos problemas por falta de permeabilidad, lo que finalmente generaba opacidad en la córnea. “Se han ido probando distintos materiales, pero a largo plazo siempre hay una pérdida de transparencia y en muchas ocasiones generan rechazo», aclara la investigadora de la UVa.

“Estamos generando implantes con fibroína de seda y los hemos testado en el modelo animal, con muy buenos resultados a lo largo de un año».

Ya imaginan… después de los animales llegan los humanos.

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