Oncobierzo: «Somos punta de lanza del declive de la sanidad pública»

Oncobierzo: «Somos punta de lanza del declive de la sanidad pública»

ENTREVISTA – José Miguel Abraila, portavoz de Oncobierzo

Son ocho personas, cinco mujeres y tres hombres, pero hacen el ruido de ocho mil, y por decenas de miles se cuentan las almas que han conseguido reunir en torno a sus protestas en la calle —la última manifestación en Ponferrada, en junio— reclamando solución para la falta de oncólogos en el hospital de El Bierzo.

Como si de una condena se tratara, este 12 de septiembre se cumple un año y un día de que este grupo de familiares y pacientes de cáncer de ese área de salud en la provincia de León se lanzara a empapelar Ponferrada con carteles y vallas publicitarias. «Algún día es mucho tiempo», reza su eslogan, que ha dado la vuelta a España, rompiendo las costuras de El Bierzo y de la provincia hasta desembocar, hace pocos días, en la Plaza de Callao de Madrid.

«Algún día» es lo que vienen escuchando desde septiembre de 2024, cuando se fueron conociendo en la sala de espera de las consultas externas de Oncología, presentando reclamaciones porque las esperas eran interminables —y los oncólogos habían ido desapareciendo de la plantilla—, quedando a tomar café o contactando para recoger firmas y diseñar carteles. Y decidieron que «palante».

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«Una de mis compañeras dice que somos cuquis; que hacemos cosas que no se le ocurren a nadie», cuenta uno de los portavoces de la plataforma, José Miguel Abraila. «Nos dicen que hemos conseguido algo que no es fácil de conseguir hoy en día: que se dejen de lado las tendencias políticas y se apoye sin ideologías un bien común, aunque seas de derechas y las competencias sean de la Junta de Castilla y León».

El apoyo incondicional de la gente se traduce en compra de camisetas, asistencia a sus concentraciones mensuales, manifestaciones, envío de mensajes o donación de la recaudación de todo tipo de eventos.

«Pedir y seguir dando por saco todo lo que se pueda; no se puede parar»

Abraila y sus compañeros de lucha llevan la naturalidad por bandera. «A algunos de los que comenzamos en esto, desgraciadamente se nos han muerto nuestros familiares durante este año; en esos casos, hubo quien abandonó, pero otros, como mi hermano y yo, cuando murió nuestra madre decidimos tomar más fuerza, porque esto es injusto; hay que pedir y seguir dando por saco todo lo que se pueda, desde el respeto y sin faltárselo a nadie, pero no se puede parar».

«Somos la punta de lanza del declive de la sanidad pública, de la externalización de los servicios y de la falta de profesionales y listas de espera», enuncia, «pero las respuestas que hemos recibido solo son buenas palabras: que se hace todo lo que se puede, pero que las soluciones son lentas. El consejero no nos ha recibido; en alguna ocasión se nos ha avisado con dos horas de antelación de que estaba en el hospital y podía vernos, pero estábamos trabajando y no hemos podido ir. Hemos visto a la ministra, accesible y cercana, pero ella poco puede hacer, al margen de apoyarnos, porque no tiene competencias».

A la campaña de difusión de su petición de ayuda no le falta más que el aire: por mar hay quien se ha cruzado el estrecho a nado reivindicando a Oncobierzo; y por tierra se les dona la recaudación de quienes recorren el Camino de Santiago con fines solidarios, de quienes organizan fiestas de zumba, masterclasses de spinning o se graban mensajes que ellos comparten en sus cuentas de Facebook, Twitter e Instagram. Exposiciones, conciertos, torneos de fútbol, banderas colgando de los balcones y hay, incluso, parejas de novios que les encargan chapas con su lema como detalle para los invitados y gastan esa parte del presupuesto de su boda en alimentar la reivindicación sanitaria. «Es emocionante ver las banderas, a la gente por la calle con sus camisetas, pero la sensación es agridulce, porque un año después, no se ha conseguido lo que se necesita», lamenta José Miguel.

¿Qué ha cambiado este año?

A la pregunta, Abraila responde que «nada». Sobre el papel se ha incrementado la plantilla orgánica, es decir, lo que en el hospital de El Bierzo debería haber, seis oncólogos, pero en realidad solo hay dos y otros cuatro que se turnan viajando en taxi hasta Ponferrada desde Valladolid, León o Burgos, con el correspondiente sobrecoste que eso conlleva.

Pocas mejoras más a las que aferrarse.

«Se ha mitigado lo que ocurría el año pasado, que a cada enfermo lo veía un especialista distinto en cada cita y desconocía su historia, pero la declaración de zona de difícil cobertura para El Bierzo, que podría ayudar a que los médicos pidieran plaza aquí ofreciéndoles compensación y beneficios económicos, sigue sin salir adelante; los compromisos del consejero, su plan de actuación de 14 millones de euros solo se va cumpliendo en pequeños hitos y de las peticiones de reunión con Alejandro Vázquez ya hemos perdido la cuenta», insiste.

«El mayor logro conseguido es que todos seáis Oncobierzo: que la gente haya tomado conciencia de que es parte de esto, que se haya dado cuenta de que tenemos un problema y que este problema es de todos».

¿Lo próximo? La lotería de Navidad. ¿El número? el 11924, la fecha en la que este pequeño gran proyecto reivindicativo se dio a luz. Lo siguiente… una carta a los Reyes Magos. Lo último, renunciar a seguir adelante.

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