Bomberos de León, la provincia más afectada, desmontaron un mes antes sus explicaciones de esta semana en las Cortes
Un mes antes de que el todavía consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones, compareciera en las Cortes esta semana —obligado por la oposición— bomberos de León —la provincia más arrasada por los incendios del pasado verano— desmontaron sus previsibles excusas ante la angustia vivida por el operativo de Castilla y León en 2025 y los cuatro fallecidos en la extinción de unos incendios para los que la comunidad sigue sin estar preparada.
Los bomberos de León confirman, con sus testimonios, que la Junta de Alfonso Fernández Mañueco sigue considerando como nula prioridad en su lista de objetivos de gasto e inversión la prevención y extinción de los incendios forestales, a pesar de los contundentes hechos de estos últimos años, y especialmente los de 2025, que demuestran la urgencia de mayor atención a una labor imprescindible para nuestros pueblos, patrimonio y medio natural.
Conviene no olvidar lo que pasó apenas hace cinco meses en Castilla y León, porque la memoria colectiva suele ser fugaz y perezosa, y cada noticia nos borra la anterior. Pero esto ocurrió y se llevó por delante un importante trozo de nuestros pueblos y recursos naturales.
143.880 hectáreas, 2.072 incendios y precariedad
Recuerden que fueron 143.880 hectáreas de superficie forestal, de ellas 82.415 arboladas, y 1.216 los incendios forestales que sufrió la comunidad autónoma, junto a otros 856 agrícolas —2.072 incendios en total, según los datos ofrecidos por el gobierno autonómico— los que se vio obligado a afrontar un operativo de alrededor de 4.000 personas, la mayoría subcontratadas, mal pagadas y temporales, precario (como cada año) descoordinado, agotado y sobrepasado, con importantes carencias de formación y especialización, sin agua ni comida suficientes, que tuvo que prestarles la ciudadanía y la ONG del restaurador José Andrés.
Esto lo sabemos porque, a pesar de la explicación triunfalista y ausente de toda autocrítica del consejero Quiñones, quienes estuvieron allí, en primera línea de fuego, sufrieron sándwiches de pan de molde con cuatro rodajas de lomo ‘de pegatina’ y solo sobrevivieron gracias a «vosotros y vosotras, la gente de los pueblos, que nos llenaba la nevera de la base, y oenegés como la del chef José Andrés».
«Hemos normalizado que esto suceda, pero es como si la gente de los pueblos tuviéramos que dar de comer y de beber a los médicos o enfermeros de nuestros centros de salud; y esto no es normal, así que hay que apuntar con el dedo al responsable, que es la Junta de Castilla y León».
¿Profesionalización y formación?
«Es nuestra vida y nuestra seguridad la que está en juego», se escucha a los bomberos y bomberas forestales, mientras Suárez-Quiñones, el juez leonés anclado en el puesto de consejero de Medio Ambiente y maltratador del sector desde hace más de una década, afirma que su chiringuito ha garantizado la profesionalización y la formación de estos profesionales.
«En las helitransportadas no estamos formados para la técnica del contrafuego«, dicen los bomberos de León que se jugaron la vida contra las llamas este verano, «y se tomaron decisiones que sacrificaron masas forestales… a saber«.
¿Apoyará Vox al PP si mantiene a Quiñones en su puesto?
Una hora y media estuvo Quiñones explicando lo bien que lo hace la Junta de Mañueco en este asunto. Al operativo hay que agradecerle su eficacia y su esfuerzo, concluyó.
«Hoy los tenía en la puerta y todavía no los ha recibido; todavía no ha escuchado cuáles son sus reclamaciones», dijo la socialista Nuria Rubio; «poco nos pasa», añadieron desde UPL-Soria Ya.
Pero, ¿apoyará Vox al PP si mantiene a Quiñones en su puesto como consejero de Medio Ambiente? Esta, efectivamente, era una pregunta clave que lanzó el portavoz de Podemos, Pablo Fernández.
«La única forma de impedir esto: el 15 de marzo»
«Hay un lugar del que procede todo esto», apuntan desde los pueblos de León, «que es la Junta de Castilla y León, que es la que no está proporcionando los medios a un servicio público, y hay que señalarla de frente: «no se les da de beber, no se les da de comer, no se les cambia el material, se les tiene sobre-trabajando, se les tiene temporalizados, no hay labores, antes, de prevención, no hay labores, durante, de coordinación».
«Todo esto, la única forma de impedirlo son las elecciones autonómicas que son el 15 de marzo, eso es lo primero».

