Los datos de UPTA muestran una tendencia estructural a la baja, más acusada en las provincias con mayores problemas demográficos
En picado y sin excepción. El número de trabajadores autónomos no ha dejado de menguar en Castilla y León desde 2020, partiendo de los 191.178 del mes de junio del año de pandemia, hasta los 182.557 de este mes que acabamos de cerrar, junio de 2026, invariablemente, sin que se haya registrado repunte alguno. Estos datos, que la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, UPTA, recoge de la Seguridad Social y analiza en un informe sobre el panorama del autoempleo en el primer semestre, no pintan un horizonte halagüeño.
UPTA lo resume en «una tendencia estructural a la baja con impacto más intenso en provincias con menor densidad poblacional y mayor peso del medio rural». Así, la media de pérdida en la comunidad es de casi el 5% (el 4,7%, exactamente), pero por encima de esa media se encuentran la provincia de Palencia, en lo más alto del podio, con un 8,7% menos; Zamora, que pierde un 6% de autónomos; León, con un 5,5% y Ávila, con un 5,3%. En total, 8.621 personas abandonaron el autoempleo en estos años, bien porque tiraron la toalla, bien porque se fueron de la comunidad o por cualquier otro motivo.
Un colectivo envejecido
La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos añade que estos datos refuerzan la conexión entre descenso poblacional, envejecimiento y reducción del tejido productivo por cuenta propia en Castilla y León, y apoya estas afirmaciones en el hecho de que el 61% de los trabajadores y trabajadoras autónomos tiene más de 46 años. Más aún, un 6% del total tiene más de 66 y se estima que en torno al 21% de todos ellos —más de 38.000 de esos 182.557 que se contabilizaban el mes pasado— se jubilará en los próximos tres años.
Este escenario, afirma UPTA, generará un importante vacío de experiencia y conocimiento en sectores estratégicos de la economía castellana y leonesa, especialmente en actividades tradicionales como la agricultura, el pequeño comercio y determinados servicios de proximidad, en un contexto en el que el relevo empresarial y la digitalización siguen siendo retos clave, en particular en el medio rural.
El campo y el comercio, a la cabeza
El informe de UPTA desglosa los sectores que más trabajadores afiliados al RETA acumulan a junio de 2026. En cabeza, el campo: Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca acumulan 35.623 personas, lo que representa aproximadamente un 20% de la afiliación total.
En segundo lugar despunta el sector Comercio al por mayor y al por menor (32.354 afiliados), con un peso cercano al 18%, seguido de Construcción (22.946), en torno al 12%, y Hostelería (19.166), con aproximadamente un 10% del total. También destacan las Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas (12.461 afiliados, en torno al 7%), así como la Industria Manufacturera (10.454) y el Transporte y Almacenamiento (9.281), que mantienen un peso relevante dentro del tejido productivo regional.
¿Cómo fue el primer semestre de 2026?
Entre enero y junio, la afiliación al RETA disminuyó en la mayoría de los grandes sectores económicos. Las mayores caídas en términos absolutos se registraron en Educación (-213 autónomos), Transporte (-149) y Comercio (-122), a las que se suman los descensos en Agricultura (-84), Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas (-15) e Industria Manufacturera (-10).
En sentido contrario, la Hostelería lidera el crecimiento del trabajo autónomo con 566 nuevas afiliaciones, seguida de la Construcción, que incorpora 376 trabajadores por cuenta propia. También presentan una evolución positiva las Telecomunicaciones (+98) y las Actividades Sanitarias (+55), aunque con un incremento más moderado.
En conclusión: los datos evidencian que el discreto crecimiento del trabajo autónomo en Castilla y León se concentra en un número reducido de sectores, mientras que buena parte de las actividades tradicionales continúan perdiendo afiliación. La fortaleza de la Hostelería y la Construcción compensa parcialmente estos descensos, aunque persisten las dificultades en sectores con un importante peso histórico en la economía de la comunidad.

