Hay que verse, entero y hasta el final, el vídeo de la «conversación parlamentaria» entre el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Fernández, y su contrincante en la otra esquina, el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, para llegar a una conclusión, pero el caso es que a la pregunta del primer Fernández sobre si el segundo Fernández estaría dispuesto a dejar gobernar a la lista más votada tras las próximas elecciones, como era de esperar, Mañueco esquivó el balón, una vez más.
Esto da a entender —corríjannos si no—, que el Partido Popular del que Mañueco es voz y voto en esta comunidad autónoma, solo reclamará la lista más votada a toro pasado, si le viene bien cuando se haga recuento de las urnas en marzo, y si le pasa como con Tudanca en 2019, que las perdió, pactará con Vox o con el diablo, que viene a ser parecido.
Lo de comprometerse a dejar gobernar a la lista más votada, es decir, al que saque la mayoría simple de votos, y que el segundo renuncie a hacer pactos con otros grupos que puedan sumar mayoría absoluta con él, ya se lo propuso el candidato socialista, Carlos Martínez, en primavera.
Mañueco también esquivó el balón entonces, como otras infinitas veces. Total, que dijo que igual sí, pero si eso ya tal, como Mariano Rajoy. O sea, que no le parecía mal, pero que ya lo hablaremos.
El soriano Martínez lo explicó con palabras más académicas: que le había parecido bien, pero que ‘no sabía lo que haría’.
«No parece que tenga ganas de firmarlo», concluyó. Es decir, lo que decíamos nosotras. En cristiano: que dependerá de si el PP tiene suficiente consigo mismo o no. Y ¿cómo comprometerse a perder el poder al que está tan acostumbrado por mantener su palabra? Pues mejor… esquivar el balón.
Pablo Fernández lo ha resumido a lo castizo: «Sa cagao«.

